Artículo: Impresiones Windows 8 RTM


Windows 8 se nos viene encima, y promete ser una de las mayores revoluciones jamás realizadas por Microsoft en el campo de la informática, fusionando los ecosistemas pc-tablet bajo un solo sistema operativo centralizado que, junto a Windows Phone 8 y Xbox, viene a crear un entorno que permite centralizar todo nuestro uso de la tecnología en la compañía de Redmond. Sin embargo, ¿qué es realmente Windows 8? ¿Cómo se entiende esta gran revolución que ha dado a un modelo que ha venido funcionándole desde antes incluso del famoso y ya vetusto Windows XP?

Muchas pruebas han existido a lo largo del tiempo para que los usuarios dieran una oportunidad al nuevo vástago de Microsoft. La Developer Previer fue el pistoletazo de salida, centrada casi exclusivamente en que los desarrolladores fuera conscientes de lo que se traían entre manos. Nada nos impedía a nosotros, los meros usuarios de a pie, a instalarlo, pero no permetía apreciar, por su escaso recorrido, lo que este sistema operativo era capaz de ofrecer. Más lo menos lo mismo se puede decir de la Consumer Preview y toda la serie de betas, tanto públicas como privadas, que Microsoft ha ido ofreciendo para que supiéramos qué sería del futuro de los ordenadores. Y quizá algo más.

Y así es como llegamos a un programa que lleva activo prácticamente desde Agosto, donde la versión RTM (Release to Manufacturing, es decir, la prácticamente final) se estaba ofreciendo a una serie de selectos grupos hasta finalizar su particular carrera prácticamente ya, cuando la definitiva (y económica) versión de Windows 8 sea lanzada, tanto en nuevos y flamantes equipos, como en disco o descarga para aquellos que decidan que su Windows 7 necesita ser sustituido. Las tablets también recibirán, con una versión adaptada, un nuevo tipo de ecosistema que tratará de complicar la vida a Android y, sobretodo, al todopoderoso iPad.

Microsoft se ha tomado muy, pero que muy en serio el lanzamiento de este nuevo retoño de su legendaria gama de sistemas operativos. Después de filtrear con una interfaz que primeramente denominaron Metro en sus dispositivos móviles (con más sombras que luces) decidieron que podría llegar a funcionar en su sistema de sobremesa de toda la vida. Algo similar pensó Apple, haciendo que su Mac OS se pareciera bastante más a iOS con la llegada de Lion, y Microsoft no se iba a quedar atrás.

Hablar de la RTM es hablar prácticamente de la versión final que la vieja compañía de Gates pretende lanzar mañana si nada falla. Un sistema operativo que, si bien en Consumer y Developer Preview no puede ofrecer una experiencia consistente, si pretende ser capaz en ésta versión de sustiuir con garantías a tu SO principal, en mi caso Windows 7 Ultimate. La versión que he tenido oportunidad de probar, gracias a la clave que me proporcionaron desde uno de los “grupos privilegiados” con acceso anticipado, es la Windows 8 Pro, que podemos denominar la versión “potente” del sistema, quedando Windows RT (no confundir con RTM) relegado a los tablets y dispositivos de menor rendimiento.

Tengo dedicada una partición de mi disco duro precisamente a experimentar con sistemas operativos, por la que han pasado ya Ubuntu, Fedora, Linux Mint, y las tres versiones de Windows 8 (Developer, Consumer y RTM) con sus formateos correspondientes. La instalación del sistema es intuitiva, sencilla de cara al usuario, y parecida en muchos aspectos a la de Windows 7. Una vez realizado esto, configuraremos una cuenta de Microsoft, sirviendo la de Outlook, unos parámetros referidos al wifi y los colores, y ya estamos listos para empezar a disfrutar de las bondades del nuevo Metro.

Si vienes de un típico sistema operativo de escritorio e iconos y te encuentras con esto, sin haber disfrutado nunca antes un Windows Phone o un terminal smartphone, así como una tablet, probablemente Windows 8 te choque y te haga querer volver a tu versión anterior rápidamente. Pero tranquilos, pues el escritorio no ha desaparecido, sigue estando ahí como una aplicación idependiente del sistema. En esencia, es básicamente como tener un Windows 7 dentro del nuevo SO, con la salvedad enorme de la desaparición de la típica esfera de Windows de la esquina inferior izquierda, que desplegaba el menú inicio.

Sin ella, nos podemos sentir bastante huérfanos en dicho escritorio y tardar en captar el funcionamiento. Básicamente, Windows 8 propone abandonar el escritorio en pos de la descentralización. Y con ello se nos ofrece la pantalla inicial, con las llamadas “live tiles”. Reciben esa denominación precisamente porque podemos observar lo que en ellas ocurre en tiempo real. Por ejemplo, la tile del “correo” nos muestra nuestros últimos mensajes, o la de “fotos” nuestra galería. Esto es especialmente útil para apps de noticias, cuando solo queremos ver los titulares, ahorrándonos tener que abrir un navegador.

El mencionado es quizá una de las cosas que más sorpresa me ha causado de mi uso con la RTM. Aún no se encuentra disponible la versión W8 de Firefox o de Chrome (salvo Aurora y betas muy inestables), teniendo que confiar en Internet Explorer, en este caso, la versión 10 del mismo. El más usado del mundo, a la vez que el más criticado. Pero os puedo garantizar que esta versión no tiene nada que ver con lo que ha sido en el pasado. Es tremendamente rápida y fluida, y por una vez, justifica el no tener que instalar otro navegador en tu PC (pese a que no alcanza totalmente las cotas de Chrome y Firefox). Parece que por fin Microsoft se ha puesto las pilas en ese aspecto.

No obstante, a la hora de utilizar las apps de Windows 8 (que vienen preinstaladas algunas, como Mapas, Música, IE, Galería, Tiempo, Bing, Noticias, y otras descargables desde una Store) se nota muchísimo que está pensado para un entorno si no tablet, al menos táctil. Con el ratón se hace terriblemente engorroso navegar por Internet teniendo apenas cuatro o cinco acciones disponibles, o navegar por el estilo imperante de la interfaz, que se basa en el scroll horizontal en vez de el vertical, algo que para un ratón hace perder más tiempo del que se emplearía en entrar en una web y buscarlo.

Me he encontrado más tiempo utilizando el escritorio, como si de Windows 7 se tratara, instalando una extensión como Start8 para recuperar el sacrosanto inicio, donde las apps funcionan como siempre, en ventanas minimizables, que en el bonito, pero poco funcional para un PC, entorno de Windows 8. Hay algunas apps muy bien diseñadas para PC (MetroTwit es el ejemplo más claro de ésto, interfaz clara y sencilla) pero muchas otras (TweetRo, AS, ElPaís) que abusan de este scroll horizontal que no tiene ninguna ventaja sobre el Twitter habitual o las versiones de web de dichas páginas. Para un usuario de PC estándar, Windows 8 solo añade más incomodidad a acciones que Windows 7 ya realizaba y que, de hecho, puedes seguir haciendo en W8 desde la app de escritorio (la cual, como app que es, funciona como proceso, y más lenta que el entorno normal).

Luego tenemos que entrar al tema de los bugs que, a día de hoy, antes del lanzamiento, va a ser algo especialmente preocupante, pero que espero tenga pronta solución, como de hecho ya he visto con 300 mb de parches solo ayer. El sistema operativo es bastante inconsistente, no teniendo una gran gestión de la RAM y, especialmente, un fallo detrás de otro en la app del Escritorio. Se me borraron todas las filas de iconos en tres ocasiones, se me inhabilitó el botón derecho (con repetitivos inicios de explorer.exe por ello), y lo más sangrante, la ausencia de inicio te hace tener que bucear por una lista de aplicaciones desde Metro (se que no se llama ya así, pero es fácil entender a lo que me refiero) mucho más incómoda que abrir tu inicio y buscar desde ahí. No obstante, el sistema, salvo cuelgues puntuales extraños, es tremendamente fluido, siempre que no lo sobrecargues abriendo, por ejemplo, todas las apps a la vez.

Si pruebas el presente sistema desde un tablet, o un PC táctil, podrás encontrar que es una experiencia tremendamente intuitiva, limpia, y sencilla. Pero si no cumples esas condiciones, el propio sistema operativo, a día de hoy, te entorpece, con acciones como tener que “buscar” con el ratón en los marcos laterales, como si de un pilla-pilla fuera, a los menús donde puedes cerrar apps o realizar acciones como buscar desde tu lista, configurar (muy mínimamente) el sistema, actualizar (algo que, por cierto, me produjo el primer pantallazo azul de W8, muy simple) o incluso apagar el ordenador. Un par de veces tuve que cerrar sesión y apagar antes de darme cuenta de que había un menú para ello.

El sistema operativo Windows 8 está ideado con las tablets o la esencia táctil en mente. O se posee un touch mouse de Microsoft (preparado para los gestos nuevos), o simplemente te encuentras limitado. Y la cruda realidad es que nada de lo que ofrece podías no hacerlo antes. Apps para consultar noticias. ¿No teníamos los feeds? Clientes de Twitter. Está Tweetdeck, e incluso extensiones de navegador para escribir desde la barra de navegación. ¿Buscaminas con logros? Apenas se usa. Quizá solo algunas como Música podrían pelear algo a lo que ya hay. Y cuando utilizas apps simplemente ves una interfaz limpia, sin comandos ni configuraciones. Veremos cómo solucionan algunas “thirds” ésto, pero, a simple vista, es un paso atrás para los PC, unificándose con los tablets que son útiles para muchas otras, pero para otras, su sistema simplemente es limitado, como para procesar texto.

Bien es cierto que es algo radicalmente diferente como concepto de SO de sobremesa. Que habrá que acostumbrarse, porque en el futuro estará muy extendido. Pero a día de hoy, 25 de Octubre, no recomendaría ser un “early adopter” de la nueva apuesta de Redmond. Primero, porque no funciona mejor que Windows 7, teniendo un escritorio más lento y lleno de bugs incomprensibles, ni ofrece comodidad salvo para los poseedores de un equipo táctil, donde probablemente sea el SO más versátil de los tres disponibles en ese segmento. No he podido probar todas las apps, pero algunas como Música o Mapas destacan por su inmediatez de uso. Abres y usas, sin esperas. Es la filosofía nueva de Microsoft, y la impuesta por el mercado tablet.

No todo es malo. Internet Explorer es mejor que nunca, lo cual juro que no me esperaba, y se está llegando a una centralización W8-Xbox-WP8 (esperaría mucho que Xbox 8, o como se llame la futura sucesora de 360, no fuera todo respecto a juegos) que, si empleas todos los dispositivos de la misma marca, te será de muchísima ayuda. También es enormemente bonito a la vista y, con el tiempo y la llegada de más apps (aún faltan Skype, Firefox, Chrome, y programas clave como antivirus adaptados a la interfaz Metro) probablemente sea capaz de plantar cara a Windows 7 y evitar la escritorio-dependencia. Pero realmente, hoy, para el usuario de PC, no ofrece un atractivo suficiente en mi opinión, ni lo veo un rival para la experiencia de su predecesor.

El lanzamiento será clave para ver cómo se desenvuelve de cara al gran público, que, por su sencillez de manejo e interfaz, lo encontrará atractivo. Ni un niño pequeño podría perderse en un marco de trabajo tan sencillo como abrir un cuadro y, si quieres cerrarlo, pulsar un botón. Pero a ese usuario acostumbrado a trabajar horas y horas en su ordenador, o se “tactiliza”, o será esclavo de retrasos en su rendimiento. Ahora bien, como ya he dicho, trasladando mi mente a una experiencia táctil, Windows 8 será realmente un rival a tener en cuenta.

Y esto es porque abrir y cerrar apps es realmente sencillo. El dedo se mueve mucho más rápido en horizontal que un ratón, y podemos llegar a cualquier punto de la pantalla sin tener que esforzarnos, así como abrir los menús conceptuales sin buscarlos como tontos por las esquinas del monitor. Todo lo que lo limita la experiencia clásica lo libera en la táctil. Y ese, quizá, sea el gran error de Microsoft. Ha lanzado toda la carne hacia la experiencia tablet, y el ordenador ha pasado a un segundo plano. ¿Será el nuevo Vista, o una revolución? El tiempo lo dirá, pero, hoy por hoy, no te recomiendo que sea tu SO. Salvo si usas tablet.

Gracias por tu tiempo, y por leer el artículo.

Un saludo.

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Acerca de JC_ADX

23. Psicólogo y escritor. Autor de las novelas Memorias de un Oscuro Deseo e Hija del Agua. Creador del blog Hobbie Street. #YNWA Ver todas las entradas de JC_ADX

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