Análisis: Hatsune Miku Project Diva f


PSP remontó el vuelo en Japón principalmente por Monster Hunter, pero hubo otras tantas sagas que sirvieron de pilares de soporte a la hora de convertir a la portátil de Sony en la más vendida del año en su momento. Uno de ellos fue Hatsune Miku, que ofreció la subsaga musical Project Diva como gran atractivo para los japoneses, ya que el estátus de la idol vocaloid virtual allí es casi de institución, con miles de canciones y múltiples conciertos donde la gente paga por ver su holograma bailar (y que han sido exportados con éxito a otros países). El siguiente paso lógico para Miku era aterrizar en la nueva consola portátil, tras un pequeño escarceo en la competencia con Project Mirai, que ahora recibirá una secuela. Project Diva f sería lo que Vita recibiría, siendo uno de los top seller de la consola a día de hoy.

Esa f oculta bastantes novedades, siendo, igualmente, una de las últimas importaciones que he hecho, tras algún tiempo sin comprar nada por esa vía. Un par de semanas de espera, y pude empezar a disfrutar una saga que sigue manteniendo los pilares que la cimentaron ya en PSP, pero añadiendo pequeños aspectos que, en el conjunto, funcionan mejor o peor dependiendo de la situación. No obstante, todo se ofrece simple, sólido, y tremendamente completo, por lo que no es descabellado pensar en el por qué de su éxito allí, lo que movió a Sega a realizar un port sin precedentes en la saga a sobremesa (quitando los Dreamy Theater), compartiendo título y mecánicas con el de Vita, y el cual tiene una promesa vana de Sega de aparecer por nuestros lares, cosa harto complicada por el tipo de juego que es.

Project Diva f es, esencialmente, un juego musical donde encarnamos a uno de los idols de Vocaloid, desde la archifamosa Miku a los gemelos Ren y Lin, pasando por Luka, Kaito y Meiko, en toda una suerte de coloridos, divertidos e irreverentes videoclips al son de las peculiares canciones del programa. A la vez que suena la canción, debemos seguir el ritmo de forma que podamos completarla, recibiendo una calificación y puntos que podremos invertir en trajes para nuestros artistas, objetos para sus lugares de descanso, y otra suerte de objetos.

La base de Project Diva f, como toda la saga, es bien sencilla, no sustentándose en ninguna clase de trama super complicada, más allá de las originales historias de los videoclips, donde tan pronto asistimos a un pique entre Rin y Len jugando con la Dreamcast, a una Miku en plan “femme fatale” invitándonos a confesar con la policía secreta, pasando por un cameo de las nendoroid (versiones chibi y cabezonas de las vocaloid), o asistimos a un duelo a muerte entre Miku y Luka por ver quién baila mejor, entre otras muchas situaciones simpáticas y originales, que explotan a la perfección el peculiar atractivo de estas divas virtuales, si bien al poco aficionado a ellas le resultará una frikada máxima a la vista.

Hay que mencionar en su contra que el juego no va a resolución nativa de Vita, como le pasa a Assasin´s Creed III Liberation, por lo que no vamos a encontrar, salvo en la interfaz básica, como los marcadores, o las pantallas de carga (fanarts seleccionados para el juego entre una increíble variedad), la nitidez y asombro gráfico a la que nos tiene acostumbrados la pantalla OLED del dispositivo, viéndose ligeramente borrosos y “granulados”, si bien al poco tiempo te acostumbras y terminas por ignorarlo.

No obstante, no creo que a Sega le hubiera costado mucho que el juego fuera a resolución nativa de la máquina, y sin duda eso habría ayudado a que la vistosidad de los videoclips subiera unos cuantos enteros, ya que se intuye que podrían brillar mucho más. Había mucha expectación por ver lo que podía dar de sí Miku en HD, y ha habido que esperar a la versión PS3 para comprobarlo a la perfección.

Por otro lado, debemos destacar que dichos vídeos han subido muchos enteros su variedad gracias a la mayor potencia de la consola, encontrándonos con muchos más efectos de luces, giros de cámara, y bailes mucho más elaborados, asemejándose mucho más a los videoclips típicos de música que a aquellos que tenía Project Diva 2nd, más estáticos. Los bailes son muy variados, aunque a veces quede un poco extraño bailarlos con un vocaloid distinto al original. A veces los patrones lumínicos pueden llegar a marear o incluso a despistarnos a la hora de tocar, pero son momentos muy puntuales, nunca una constante que deba ser tenida en cuenta. Por lo demás, nos encontramos con originalidad, momentos de humor, e incluso melancolía, en una muestra de la gigantesca diversidad que puede dar de sí Vocaloid.

La selección musical respecto a anteriores Project Diva ha subido muchos enteros, encontrándonos con mucha más variedad que antes. Ya no hay tanto pop-light, siendo la constante de este f el rock, el metal, o los temas con ritmos absolutamente frenéticos (como Sadistic Music Factory), dejando un pequeño espacio para baladas y las típicas pop de vocaloid, con un protagonismo mucho más reducido que antes. Se echan en falta grandes temas históricos de la marca, como Ai Kotoba, Popipo o Ievan Polka (aunque hace una ligera aparición en el tutorial), pero a cambio ganamos toda una suerte de geniales temas nuevos, como Secret Police, World´s End Umbrella, Tengaku, Black Rock Shooter, World´s End Dancehall, DYE, o un homenaje a la canción que dio origen al nyan cat, llamada aquí nyanyanyanyanya, y mucho más variada de lo que se podría pensar.

El juego cuenta con todas las canciones, obviamente, dobladas al japonés (con los lyrics en la parte inferior de la pantalla), con alguna licencia puntual en inglés, y algunas ligeras líneas de diálogo fuera de las canciones. Contamos, igualmente, con ciertos efectos de sonido a la hora de tocar los temas que, aunque parezca mentira, en las dificultades más altas ayudan a seguir mucho el ritmo. Si bien Project Diva f no cuenta con una altísima cantidad de temas, son más que suficientes y están muy bien elegidos para tocarlos esporádicamente en Vita. Sin ir más lejos, me pasé la dificultad normal entera en un solo día, y hubo pocos temas que me disgustasen (aunque los hay, pero son excepciones). Hay muchos que destacar, pero me podría quedar con estos:

 

Jugablemente, este Project Diva ha cambiado más de lo que parece respecto a los anteriores juegos de la franquicia, volviéndose mucho más competitivo y agresivo con el jugador a la hora de puntuarlo o permitirle alcanzar los rangos más altos. Contamos con cuatro niveles de dificultad, Easy, Normal, Hard y Extreme, siendo los dos primeros asumibles (aunque en Normal ya hay algún que otro tema puñetero), y los dos siguientes reservado a aquellos que dominen los juegos de ritmo. Extremo es una auténtica tortura que domina ritmo con pulsación de series auténticamente demenciales, siendo un reto ideal para cualquiera.

La base jugable sigue siendo la misma, teniendo tres tipos de pulsación básica, una simple de uno de los botones de PS (equis, cuadrado, triángulo y círculo), otra doble, combinando uno de esos botones con una flecha direccional, y otra sostenida, donde pulsas y mantienes un botón hasta que acaba la cadena. A ello, se suma un nuevo tipo, la nota estrella, que debemos completar arrastrando nuestro dedo por cualquier parte de la pantalla táctil.

Son el añadido con luces y sombras, pues cuesta dominarlo inicialmente, y no es raro que pierdas totalmente el tempo de la canción por alguna que otra sección de notas estrella injusta, pues tu dedo no puede ir más rápido tocando botones que la pantalla, lo cual en Extreme se acentúa hasta límites absurdos. No obstante, en el 90% de las ocasiones son justas con el jugador y te dan tiempo de cambiar de los botones a la táctil.

En las canciones contamos con determinadas secciones, llamadas Technical Zones, donde debemos mantener todas las notas que aparecen entre el Cool y el Fine (las otras calificaciones son Safe, Sad y Worst) para obtener un bonus de puntos, que nos permitirá alcanzar las calificaciones más altas en el tema. Generalmente, hay dos de ellas por canción, y tratan de poner en algún que otro apuro al jugador (y vaya si lo consiguen). Aunque parezca que es poco, esto dota a las canciones de un plus de peligrosidad, pues fallar las Technical Zones es casi un sinónimo de alejarte del Excellent, y generalmente las canciones no son un paseo por el parque en el resto de secciones.

Luego tenemos las Chance Time, que siguen el mismo patrón, pero que solo nos piden rellenar un medidor estrella para, cuando llegue la gran estrella blanca del final de la cadena, la toquemos y obtengamos una gran cantidad de puntos. Así, cuando acabe la canción se nos valorará desde el Standart al Perfect, pasando por Great y Excellent, y nos darán Diva Points que podremos gastar en módulos (trajes), accesorios y objetos para las Diva Room. La variedad de todo esto es tremendamente elevada, y llama la atención que venga tan cargado de contenido cuando la constante es ofrecerlo todo por DLC, si bien Miku es la gran estrella, acaparando más cosas que nadie.

Antes de empezar los temas, podremos utilizar determinados objetos para ayudarnos a superar adecuadamente las canciones, así como elegir qué vocaloid la interpretará y con qué traje (a veces hay varios por tema).  El objetivo del juego no es otro que intentar superar todas las canciones con la mejor puntuación posible, y con ello, desbloquear los objetos para las Diva Room, un añadido que, desgraciadamente, por las limitaciones de idioma, no se deja jugar adecuadamente.

En ellas, vemos como viven las distintas vocaloid, y podemos interactuar con ellas dándoles ciertos objetos o utilizando otros, como un temporizador, una máquina arcade donde podemos jugar un mini-shooter, o un piedra papel tijera, valiendo algunos de ellos trofeos que, en honor a la verdad, son bastante asequibles, siendo el platino un regalo auténtico. Lo más complicado es ganarse el favor de los vocaloid a base de regalos e interactuar con ellos. Se nos ofrece en dichas Diva Rooms pequeños eventos de cumpleaños y en fechas señaladas, así como otros génericos que, desgraciadamente, son difíciles de entender sin saber japonés.

El juego cuenta también con un editor de canciones que, empleando un MP3 de nuestra consola, nos permite crear exitosos temas y subirlos a la PSN, necesitando el que los descargue obtener el MP3 correcto para poder disfrutarlos a la perfección. Nuevamente, el editor es intuitivo…para un japonés, porque para un occidental sus comandos resultan confusos por la barrera idiomática, y apenas podremos trastear un poco, ni tan siquiera podremos bajar los que otros hagan (salvo que nuestros amigos tengan el juego también y nos expliquen qué han hecho). Tampoco podemos disfrutar los diversos DLCs de trajes y canciones que se ofrecen con el juego por culpa de la limitación de una cuenta por consola de Vita (haciendo inútil el update 1.01 del juego, que ocupa unos 100 mb para no poder usarlo).

Obtener el 100% de las calificaciones perfectas puede llevar más de 50 horas tranquilamente, pudiendo superar una sola dificultad en unas 5 horas, obteniendo el platino en un total de 35-40, dependiendo de lo que tardes en cumplir los requisitos de las Diva Room o en desbloquear todos los módulos. Básicamente, conseguirlo todo en Project Diva f es tocar, tocar, y seguir tocando, y tratar de pelearte con el japonés para entender la Diva Room. Sega y Crypton han lanzado, probablemente, el mejor juego de la saga hasta el momento, pero han creado ciertos problemillas a solventar.

El primero de ellos, es el apartado técnico, muy básico para lo que puede dar de sí Vita. La resolución nativa debería ser obligatoria. En el apartado sonoro hay poquito que discutir, pues la selección musical es casi perfecta y mucho más orientada al rock que al pop ligero de vocaloid que viene siendo habitual. Por otra parte, la jugabilidad se ha vuelto más competitiva con las Technical Zones, pero a la vez más injusta por culpa de las estrellas, que a veces no respetan al jugador y su velocidad humana, haciendo que falles alguna que otra nota por su culpa.

Muchos añadidos, como el editor, o las ampliadas Diva Room, se agradecen, pese a no ser para nada aprovechables por un occidental. Si lo quieres importar, ahora mismo está a un precio mínimo de 45 euros, y es totalmente entendible pese a no saber japonés, pudiendo obtener el platino con ayuda de una guía que te explique los menús. El género musical se basa llanamente en la jugabilidad, y de eso, Miku va sobrada. Si te gusta vocaloid, lo adorarás. Si no, aléjate de él.

NOTA

Historia: Si quitamos lo que ofrecen los videoclips, que es simpático y ligero, el juego no tiene historia alguna. Los eventos de la DIVA Room son bastante graciosos, pero no podemos computar todo esto como una trama. El carisma de las vocaloid es digno de considerar. (-)

Gráficos: Es un poco decepcionante que no vaya a resolución nativa, pero por lo demás, mejora mucho la calidad de la animación y la vistosidad de las canciones. Tiene momentos que pueden resultar mareantes, y el diseño de los menús es claro y simple. El juego habría sido brillante si no desaprovechase la pantalla pues, ya que no llega al tope de la consola, esto lo limita más en este aspecto. (7.75)

Sonido: La selección musical es una de las mejores de los juegos de vocaloid, pese a que hay muchas ausencias de grandes temas de la saga. El rock es la nota predominante en esta entrega junto a las canciones frenéticas, y deja espacio a las baladas y al pop ligero. Como dije en el texto del Diva 2nd, o lo amas, o lo odias. Si te gusta cómo canta la peculiar oferta vocaloid, te va a encantar, pero si piensas que esto es una frikada, te dará vergüenza ajena verlo u oírlo. (9.5)

Jugabilidad: Alza la fórmula Project Diva a nuevos niveles de reto, que propone al jugador un nivel mucho más alto de atención y capacidad a la hora de seguir el ritmo. Sus dificultades Hard y Extreme son todo un reto hasta para los más avezados en el género, si bien la nueva mecánica de estrellas puede ser un poco injusta en ciertas ocasiones. Es adictivo, largo, muy rejugable, y la variedad de los temas te garantiza que lo que domines en uno no te valga de nada en otro, requiriendo que seas el mejor en todos. (9.3)

Otros: Superar todas las canciones de una tacada te puede llevar aproximadamente 15 horas, y conseguir el platino unas 35-40. Si se pudiera aprovechar a la perfección la DIVA Room y el editor, seguramente su duración sería muchísimo más elevada. Si lo vas a importar, podrás jugar los temas sin problema, pero olvídate de dominar los mencionados elementos en condiciones. Es un juego adictivo, y uno de los grandes motivos para considerar a Vita. Es un buen aumento de nivel respecto a Diva Extend, y aún puede que en PS3 lo catemos por aquí. (9)

Nota: 8.9/10


Y este ha sido el análisis de hoy. Si tuviera que elegir un juego de todo el catálogo japonés de Vita para importar, ese sería sin duda Project Diva, pues reúne todas las condiciones que busco en un videojuego: es adictivo, sencillo, muy variado, pica al jugador, y a la vez está plagado de buenas canciones. Es cierto que la peculiar filosofía de las vocaloid puede echar para atrás a más de uno, pero el trabajo que ha puesto Sega en este juego es digno de considerar, y parece que empiezan a darse cuenta de que Miku debe hacer su debut internacional. Espero que lo del Diva de PS3 no caiga en saco roto. Más de 20.000 personas lo apoyaron.

Gracias por tu tiempo, y por leer este artículo.

Un saludo.

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Acerca de adx94

19. Estudiante de 2° de psicología en la UAL. Autor de la novela Memorias de un Oscuro Deseo y el blog Hobbie Street. Moderador de @MeriStation Ver todas las entradas de adx94

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