Análisis: Murasaki Baby


análisis murasaki baby

No es desconocido que Sony, además de apostar por experiencias cinematográficas como Uncharted, también guarda un pequeño hueco de su presupuesto para investigar nuevos límites jugables y artísticos. Una tendencia que bien puede tener su origen en la vetusta PS2 con el videojuego Ico, fue en la generación de PS3 donde alcanzó su cénit, ofreciendo propuestas como Rain, Datura, Journey o  The Unfinished Swan que dejaban de lado la complejidad y la dificultad para explorar horizontes nuevos, ya fuese de control o de estética.

Dicha tendencia también tiene continuidad en la generación actual, ya que PS4 ha acogido ya videojuegos como Entwined, que nos cuenta la historia de amor imposible de un pez y un pájaro con una jugabilidad original, el futuro Rime de Tequila Works que tanto se hace de rogar, y otras propuestas de terceros, pero apoyadas por la compañía de forma preferencial, como What Remains of Edin Fitch, Abzu, Submerged, Everybody goes to the Rapture o el recientemente publicado Wander.

Dicha tendencia principalmente ha tenido su explosión en sobremesa, pero PSVita se ha visto beneficiada, principalmente gracias al cross-buy, de algunas de esas propuestas, si bien también ha visto nacer algunos videojuegos dentro de esa tendencia, como Tearaway, una obra de Media Molecule con una estética realmente particular (un mundo de papel) que aprovecha al máximo las capacidades de control que ofrece la portátil, unas que pocos videojuegos del sistema han sabido explotar por su situación comercial.

Murasaki Baby, el videojuego que hoy nos ocupa, sigue la estela que inició Tearaway para ofrecer una pequeña experiencia bastante curiosa, que busca entrar por los ojos desde el minuto uno, para posteriormente atraparnos a través de una jugabilidad enteramente táctil que explora las posibilidades de control del sistema como pocos videojuegos han hecho en ella. Sin embargo, ¿se queda todo en una bonita buena intención, o realmente estamos ante un videojuego capaz de trascender más allá de su carácter artístico?

Estamos ante el primer videojuego de Ovosonico, una compañía independiente auspiciada por el XDEV de Sony, siendo una propuesta exclusiva de la portátil y que sería difícil de adaptar a otros sistemas por sus particularidades. La premisa inicial es sencilla de entender: una pequeña niña despierta en mitad de la noche, asustada, y decide ir en busca de su madre, saliendo de su habitación sin saber los peligros que acechan fuera. Pero no estará sola, pues nosotros, el jugador, seremos los encargados de llevar a buen puerto su periplo.

Y es que esa niña —cuyo nombre nunca se dice, aunque bien podemos asumir que Murasaki Baby podría serlo— está totalmente indefensa, no tiene ninguna capacidad especialmente sorprendente para superar los obstáculos, y además su punto débil, el globo rosa con forma de corazón que lleva con ella a todas partes, a modo de amuleto de protección contra los peligros, está expuesto en todo momento a ser pinchado. Así, la aventura realmente es la del jugador guiando a la joven, en lugar de controlarla.

Los controles, como mencioné antes, son enteramente táctiles. Debemos arrastrar suavemente el dedo junto a Murasaki para que salga un hilo de ella que nos permitirá moverla (también podremos hacer lo propio con el globo de forma independiente). También podremos tocar algunos elementos de la pantalla, como pequeños enemigos en forma de clip, pero es algo anecdótico. Ella salta automáticamente los pequeños desniveles, pero habrá momentos en los que será difícil progresar. Y ahí es donde entrará la otra gran mecánica del juego.

Con el panel táctil trasero, seremos capaces de “cambiar de plano”, lo cual cambia el fondo (y en ocasiones los elementos por los que nos desplazamos) el color y la atmósfera del nivel. Pulsando el panel podremos ejecutar una serie de efectos. Por ejemplo, desatar un vendaval que nos permitirá desplazar un barco en forma de patito, o encender unos televisores que distraen a un conejo gigante que aterra a nuestra protagonista, pero que es además el único capaz de ahuyentar a unos feroces gatos que frenan nuestro avance.

Únicamente emplearemos los botones (en concreto, los sticks) en un nivel donde controlaremos directamente a otro personaje, pero en general no será necesario que pulsemos botones más allá que para salir del juego. A priori, puede chocar al principio, especialmente si no estás acostumbrado a una jugabilidad táctil (vista con muy malos ojos por el jugador tradicional de forma general), pero el juego es bastante intuitivo e ilustra bien lo que espera de nosotros en cada momento.

Así, el desarrollo de Murasaki Baby es el de una original aventura de puzles táctil, donde tendremos que ir avanzando lentamente por los diferentes “mundos”, cada uno de ellos implicando a un personaje variopinto que debe ser “liberado” de unas ataduras que se nos describen de una forma tremendamente sutil, muchas veces cayendo en el terreno de interpretación del propio jugador. No se narra una historia más allá de que la niña busca a su madre, pero por el camino nos involucraremos con personajes que, de un modo u otro, influirán en su original desenlace, el cual me parece uno de los puntos más brillantes de la obra.

Otro en los que realmente llama la atención, como no podía ser de otra forma, es su apartado visual, que tiene reminescencias evidentes del estilo de Tim Burton —de hecho, estoy convencido de que el primer nivel del juego es un pequeño homenaje a la Ciudad de Halloween de Pesadilla antes de Navidad— con personajes de ojos muy grandes y estética siniestra, pero de un modo que incluso resultan adorables. A pesar de que Murasaki tiene invertidos los elementos de su cara, con los ojos en la posición de la boca y viceversa, es difícil no sentir cierta ternura por ella y los soniditos que hace continuamente.

También es cierta una cosa, y es que si no conectas con su estética, el juego se te puede hacer muy muy cuesta arriba. El diseño de niveles, en mi opinión, está un punto por debajo del de personajes y no es especialmente enrevesado, si bien no desmerece en absoluto al conjunto general y se distinguen bien unos de otros, obteniendo además variedad gracias a los cambios de plano, que son capaces de cambiar la atmósfera del mismo totalmente. Los checkpoints son abundantes, aunque ligeramente espaciados, sin penalizar los errores mucho (los cuales muchas veces ocurrirán imprecisiones derivadas de no dominar el control táctil).

A priori, lo que plantea Murasaki Baby parece bastante interesante. Se explotan bien las múltiples posibilidades de control no tradicionales que ofrece PSVita: táctil para mover al personaje y breves acciones, panel táctil trasero para los cambios de plano y habilidades que estos otorgan, giroscopio para algunos momentos donde jugaremos con la gravedad…únicamente el micrófono está ausente de la ecuación, pero por lo demás, todo se utiliza. El problema es que apenas se rasca la superficie de sus posibilidades.

Murasaki Baby es un vidoejuego corto. Muy corto. Apenas podremos dedicarle más de 2 horas de nuestro tiempo hasta llegar al final. Se estructura en una serie de “mundos”, como he mencionado, cada uno con un set de habilidades de plano diferentes. El problema es que no pasa de lo más obvio y, como aventura de puzles, se hace muy fácil. Pongamos un ejemplo. En un nivel adquirimos una habilidad que nos permite “romper” el corazón de los personajes vivos en ese momento en pantalla. Pues bien, tened por seguro que los próximos puzles implicarán de un modo u otro esa mecánica.

Si es cierto que al final de los niveles se suelen combinar las mecánicas de un modo más original, y que en ocasiones el juego intenta demandar algo más de nosotros poniéndonos en situaciones donde tendremos que actuar rápido (persecuciones, lugares que se deshacen bajo nuestros pies, e incluso nuestro globo deshinchándose). Sin embargo, una vez consiguen combinarlas todas con acierto…el mundo acaba, pasamos a otro, y todo empieza de nuevo. Quizá no sea la intención del juego ser demandante, pero, sumado a algunas imprecisiones de control derivadas de la respuesta táctil del sistema (muy leves, eso sí) esto empaña un poco la experiencia.

Comentaba que no conectar con su estética ya es mortal, y aún más lo es no atender a la sutileza de su historia, que requiere fijarse atentamente en la atmósfera de los escenarios, especialmente en una serie de cuadros que nos cuentan brevemente la historia del NPC principal del mundo (y ayudan a entender mucho mejor las actitudes que muestran ante Murasaki) es muy probable que sea imposible acabarlo, ya que jugablemente no pasa de lo obvio, impone un ritmo relativamente lento, y es una mera excusa para acompañar el tono artístico de la propuesta y la culminación de su trama.

Además, no tiene ninguna rejugabilidad. Una vez finalizas el juego, ya tienes el 100% del contenido que puede ofrecer (de hecho, salvo que sufras un molesto bug que hace que los trofeos no salten, como ha sido mi caso, obtendrás todos sus logros en una sola partida), y no tiene ningún desbloqueable o extra que ofrecer. Solo una breve experiencia de puzles de dos horas con una estética única y una trama muy sutil y con una culminación brillante. Teniendo en cuenta que es la primera obra de Ovosonico, tal vez no se les pueda exigir más. A Journey no se le exigió más, y fue alzado por la crítica con la misma dificultad (si bien contaba con extras que invitaban a rejugar).

La banda sonora la podría calificar como “atmosférica”. No es especialmente brillante, pero logra no desentonar en los momentos en los que aparece, reforzando la particular atmósfera que envuelve al título, que trata de moverse en un registro de terror. Pero del tipo de terror que asustaría a un niño cuando abandona su habitación con la luz apagada. Fantasías en cierto modo inverosímiles, pero que la música logra plasmar bien.

Los efectos de sonido, a mi juicio, están algo por encima, gracias a los adorables sonidos de Murasaki (su “¿Mami?” es bastante tierno) y los demás personajes que encontraremos, que rompen un poco la atmósfera cargante que a veces se impone. Por último, se debe destacar en este apartado la colaboración del célebre Akira Yamaoka en la misma, en concreto en la canción de los créditos, la cual me pareció bastante elegante y pegadiza. En el vídeo superior podéis observar el papel que el creador de bandas sonoras como la de Silent Hill tuvo, y sus alabanzas al original estilo musical del compositor de Ovosonico.

Murasaki Baby es una obra agridulce. Por un lado, cuenta con un encanto especial, y si conectas con su estética, es difícil que no empatices con el vulnerable personaje principal, que depende totalmente de tu trabajo en los niveles. Tú no la controlas, sino que la guías en la búsqueda de su madre, y vives en primera persona sus reacciones, emociones y aprendizaje ante los encuentros con los personajes de los diferentes mundos. Ovosonico ha hecho un gran esfuerzo por aprovechar bien el hardware que le han ofrecido para trabajar, especialmente en sus vertientes de control menos explotadas.

Sin embargo, la jugabilidad, pese a ser original, es muy básica y casi carente de dificultad. Si desbloqueas un plano, lo usarás a continuación, y solo el final de los niveles alcanzan un poco más de complejidad. Si ese clímax donde se mezclan las mecánicas se prolongase un poco más, quizá estaríamos hablando de algo más que un proyecto artístico de jugabilidad original, pero implementada solo de una forma superficial, quizá poco aprovechada.

No es descabellado hablar de Murasaki Baby como potencial desaprovechado o una oportunidad perdida de conseguir una aventura enteramente táctil de elevada factura, si bien eso no impide que, si te dejas atrapar por su estética y la curiosidad por interpretar lo que ocurre, no logres disfrutar del viaje de la joven niña en busca de su madre, actuando en muchos momentos como una lo haría: guiando a una persona vulnerable con tu experiencia, para que logre alcanzar un día sus objetivos. Aunque Sony ha ofrecido propuestas artísticas quizá más redondas, una vez más, es de recibo alabar que continúen apostando por este nicho de mercado que permite expresiones alternativas del medio.

Gracias por tu tiempo, y por leer el artículo.

Un saludo.

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Acerca de adx94

19. Estudiante de 2° de psicología en la UAL. Autor de la novela Memorias de un Oscuro Deseo y el blog Hobbie Street. Moderador de @MeriStation Ver todas las entradas de adx94

4 responses to “Análisis: Murasaki Baby

  • suditeh

    Pues no estoy yo tan contento como tú con este juego. Será porque no me termino de adaptar a lo táctil, pero se me hace super incómodo jugarlo con un dedo en medio de la pantalla todo en rato, por no hablar de los momentos en que tienes que estar moviendo a la niña, el globo y explotando pájaros con punta a la vez. No sé, no me parece un juego aberrante y probablemente lo acabe, pero personalmente ese exceso de mecánicas táctiles pasan más factura al conjunto que otra cosa.

    • adx94

      A mi personalmente no me molestó mucho su control táctil, aunque si es cierto que en esos momentos puede ser algo engorroso.

  • NeoJ

    Aunque dices que esté desaprovechado me atrae tanto su estilo que no lo voy a poder dejar pasar Y_Y

  • SAeNcSA

    He tardado más en leer esta pedazo de entrada que en pasarme el juego xD

    Muy buen análisis y muy acertado todo lo que expones.

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