Artículo: Impresiones del E3 2015


articulo e3 2015

Un año más, otro E3. Sin embargo, pocos creo que puedan afirmar que éste haya sido uno más, especialmente en el calor del momento. Como bien sabéis, siempre me gusta hacer un artículo comentando las novedades mostradas en la feria, pero este año voy a darle un enfoque algo distinto, motivo por el que he retrasado su publicación hasta un tiempo después. Comentar lo que se ha enseñado en las conferencias es algo que creo que no tiene a estas alturas mucho sentido, pues todos los que están interesados en la actualidad ya lo conocerán. Creo que será mucho mejor ofrecer mi punto de vista de un modo más focalizado e ignorar lo que simplemente no me llama la atención. Tampoco hablaré de la conferencia de PC Gaming, principalmente porque no me generó interés alguno.

Mientras la feria aún se desarrolla, el cacareado “hype” sigue en el ambiente. Nubla los debates de los foros y no deja a primera vista quedarse con otros detalles. Y algunos de esos detalles, una vez analizados, generan en mí justo la sensación contrario. Sin duda, este no ha sido un E3 más, pero… ¿es eso únicamente algo positivo, o muestra algunos signos negativos, quizá incluso alarmantes? ¿Estamos ante la mejor época para ser gamer…a cambio de la peor época para ser jugador?

Con el tiempo, he empezado a pensar que existen bastantes paralelismos entre el cine actual y los videojuegos, no únicamente por el tema de querer apostar por el efectismo y enfoques más cercanos a los del primer arte que a los tradicionales del segundo. Sino también por sus vicios. La falta de ideas, la originalidad perdida, y la publicación de obras que son lo mismo una y otra vez cambiando cuatro elementos en el esquema. ¿Y qué ocurre cuando te faltan ideas? Puedes mirar atrás para buscarlas.

La nostalgia ha hecho mucho por maquillar muchas de las deficiencias del E3, haciendo que conferencias a priori más irregulares fuesen alzadas a los cielos, ya no por lo mostrado, sino por lo que suponía mostrarlo. El significado que el anuncio tenía para los jugadores. En unos casos jugó a favor…y en otros se volvió totalmente en contra. Entraré en más detalles conforme avance en el texto, pero supongo que este párrafo es muy indicativo de a qué conferencia en concreto me estoy refiriendo. No van a faltar buenas palabras (porque, al fin y al cabo, hubo algunos anuncios interesantes), pero también veo necesaria un poco de perspectiva.

Hay algunas conferencias por las que pasaré un poco más de puntillas, y son con las que quiero abrir este artículo. Bethesda, que llevaba a cabo por vez primera un acto de este tipo, no podía ir mejor acompañada al escenario. Fallout 4, ese videojuego tan esperado que provocó dos cosas: que únicamente se centrasen los acalorados debates en lo pobre de su apartado gráfico, y ser lo más reservado en varias plataformas de ventas incluso antes de mostrarse nada en la conferencia que nos ocupa, donde el gameplay se mostró a la altura de las expectativas de sus fans.

Comentemos esas dos ideas. Personalmente, estoy absolutamente harto de que el baremo de un juego se centre en sus gráficos. Tremendamente cansado de querer informarme de un juego y perderme entre historias de resoluciones, filtros, texturas pobres o bailes de FPS, hasta el punto de olvidarte de si realmente esto son videojuegos o es otra historia distinta. Que las desarrolladoras sepan que la potencia técnica vende, y hagan enormes inversiones en ese apartado en detrimento de lo jugable. Cada vez considero más nocivas esa clase de polémicas, hasta el punto de llegar incluso a perjudicar enormemente el disfrute del hobby.

Lo segundo es algo relacionado con el hype. En un momento en el que estamos viendo que los juegos de lanzamiento son peores que nunca (parches enormes del día 1 para arreglar medio juego, otros que hasta dos meses después no pueden jugarse en condiciones, otros cuyo multijugador a día de hoy sigue siendo medio inoperante, malas optimizaciones…) es sorprendente ver cómo la gente sigue cayendo una y otra vez, y vamos de polémica en polémica con un juego de salida. Cuando no es una saga o una compañía, es otra, pocas se libran ya. Y Bethesda se puede decir que es incluso pionera en el tema bugs.

Empiezo a pensar que, visto el panorama, la información debe pesar por encima del hype. Por muy fan de una saga que seas, hay que recomendar prudencia, especialmente si la inversión realizada en el juego es elevada, como suele ser habitual. Nos la están colando demasiadas veces, de forma prácticamente impune (o compensando mínimamente) y ganando más que nunca. Es una tendencia imparable, pero invita a reflexionar. Este mundo de los videojuegos no es uno donde puedes considerar a ninguna compañía ya infalible. Como comentaré algo más tarde.

No comento mucho más de la conferencia de Bethesda porque, sinceramente, sus sagas no me interesan demasiado, y no vería adecuado criticar nada de sus otros anuncios sin la perspectiva de la experiencia con ellas. Pero me sorprende que aún siga siendo motivo de exclusiva mundial que un personaje femenino tenga un papel fundamental en un juego (en este caso, una chica de Dishonored 2). Yo creo que a estas alturas debe ser algo normal, pero creo que el famoso #GamerGate (del cual, sinceramente, sé lo básico) aún arrastra bastantes cosas que, sinceramente, creo que no benefician a nadie.

Ubisoft sigue cometiendo los mismos errores de siempre, y EA parece cómoda ofreciendo siempre el show más insípido de todo el E3, ofreciendo una visión del mundillo absolutamente artificial y comercial, como bien acostumbran. Si empezamos por la primera, hay una palabra imposible de evitar: downgrade. Sepultó a Watch Dogs, un buen videojuego sandbox, con conceptos bastante originales y bien implementados, únicamente por prometer un apartado gráfico sin parangón, y vender finalmente un videojuego que, si bien se ve aceptablemente, no es ni la sombra de lo que se mostró.

Y no es el único. Ningún juego de Ubisoft parece librarse de ese efecto. El cacareado The Division se ve peor tráiler tras tráiler, y la gente ya se mantiene escéptica con el nuevo Wildlands (el que, de hecho, parece que ya estaba downgradeado en la versión que probó la prensa). For Honor, esa IP de caballeros medievales, también podría verse afectada por él. Esta sinceramente me recordó bastante a Chivalry: Medieval Warfare.

¿De quién es la culpa? Tanto de Ubisoft como de los jugadores. De la primera por prometer algo que no va a poder cumplir aprovechándose de las expectativas y el hype de los jugadores. Y de los segundos, por no ser capaces de disfrutar un videojuego divertido que técnicamente sea algo peor. Aunque sinceramente veo bastante razonable penalizar las prácticas de Ubisoft no comprando sus juegos, hasta que por fin vean que la sinceridad les abrirá más puertas que el humo.

Si destaco un par de cosas de su conferencia, como es el videojuego de South Park (recordemos: un rpg de turnos muy desenfadado, secuela del Stick of Truth de Obsidian Entertainment), que, pese a cambiar de manos, si se respeta la esencia de la serie (lo cual se garantiza con los creadores originales) puede ser muy interesante, y Trackmania Turbo, una añeja saga de carreras arcade con un fuerte componente de edición, que me dio incontables horas de diversión en mi primera etapa como jugador de PC. Curiosamente, dos anuncios que logran ilusionar por lo que suponen. Nostalgia por sus predecesores.

De EA poco puedo decir, salvo dos cosas: Unravel (el cual destacó también por el extremo nerviosismo de su creador al presentarlo) es un videojuego que tiempo atrás me habría ilusionado, emocionado, y sería un fijo para mí. Pero ya he visto de sobra lo que implican las propuestas artísticas, y se está saturando el “sub-género” de muchos videojuegos con más pretensiones que objetivos reales de mostrar algún tipo de sensibilidad, todos en el planteamiento puzzle plataformas, no contando con nada de reto y sí mucho de trabajo artístico. La perfecta unión de jugabilidad y arte es lo que hace grandes a estas producciones, no convertirlas en un cuadro interactivo con cuatro puzles obvios. Si me paro a pensarlo, no se aleja demasiado del efectismo de los triples A con una jugabilidad vacua.

Star Wars Battlefront. Es difícil, incluso contradictorio, que un videojuego de una de mis sagas favoritas no me haga ilusionarme. Pero la nostalgia y el hype no pueden estar por encima de la realidad. No en un hobby donde cada propuesta requiere una alta inversión y el nivel general es cada vez más bajo. No puedo ilusionarme con un Battlefront que no lo es en absoluto. Están ofreciendo un Battlefield con una skin y dos retoques, y vistos los antecedentes inmediatos en la saga y su desarrolladora, DICE, eso no me parece algo bueno.

No tiene trilogía moderna, ni un foco en el mono-jugador trabajado aunque su orientación principal sea el online (cuenta con una campaña de momentos de la trilogía original, no con un hilo conductor como la gran historia del Puño de Vader de BF2), ni modo conquista galáctica, ni batallas espaciales como tales, pero sí tardaron poco en anunciar que tendrá DLC a mansalva. No necesito un videojuego así, que quiera aprovecharse del hype por una película y la nostalgia de una sub-saga legendaria para hacer caja ofreciendo un producto claramente inferior en aquellos en los que se inspira. Por mucho Frostbite que tenga y por mucho que me intenten convencer de bondades que mis ojos no ven en los gameplay.

¿Por qué no menciono a Mass Effect Andromeda, si me gusta la saga tanto? Bien… ¿qué queréis que mencione? Ya hace mucho que quiero no ilusionarme con ningún videojuego hasta que no vea un gameplay. Han prometido demasiadas cosas que jamás han cumplido. El calor del momento genera ilusión, pero al poco, llega la realidad. “Bah, no es más que una CGI, hasta no ver la jugabilidad no sabré si me gusta”. Aunque parece claro de la fuerza del nombre pesa en la comunidad, prensa y jugadores. Importa el hype y aprovecharse de él más que el propio juego.

Pasemos a la conferencia de Microsoft, la cual sigue demostrando que, en manos de Phil Spencer, la marca ha cambiado totalmente su imagen, su forma de hacer las cosas, y su capacidad de ilusionar a la gente. Ya queda cada vez más lejos el esperpento de Don Mattrick que es en gran medida responsable de la situación de ventas actual en la generación. Kinect queda fuera en favor de los videojuegos, las nuevas IP y poner el foco en la variedad de cara a los jugadores. Y me gusta bastante ver este punto de vista.

El regreso de Rare, tan anticipado, tan hypeado…fue justo lo que esperaba. Por mucho que se pretenda traer de vuelta a esa compañía que maravilló al mundo con sus propuestas únicas, no son tanto el nombre, sino las personas que se encontraban tras él. No se puede pretender replicar un truco de magia único si su inventor no está ahí para realizarlo. El estudio no es el mismo, y Sea of Thieves, su nuevo anuncio, me lo demuestra. Es difícil negar que respira un aroma esperanzador, muy alejado de los juegos de Kinect que han venido haciendo. Promete libertad, una vida pirata colorida y desenfadada. Pero eché en falta algo. Un algo que antes Rare sí tenía. La fina línea que separa un gran juego de una obra revolucionaria y atemporal.

No quiero pecar de precipitado, pues apenas se ha mostrado su primer tráiler, pero tras insinuar Battletoads, o el regreso de Conker (finalmente como parte de Project Spark), esto puede dejar algo frío. Nuevamente, el efecto de la nostalgia impidiendo quizá valorar Sea of Thieves como merece. La primera impresión fue buena, y habrá que ver si el tiempo demuestra si al final mi impresión inicial, de que Rare era mucho más que el nombre, se cumple o no. Al menos contaremos con un bonito homenaje a cuando era garantía total de calidad, con el recopilatorio RARE Replay, que aúna todo lo que se podía aunar sin tener conflictos por licencias.

La noticia de la retrocompatibilidad me parece sin duda una enorme ventaja. No solo para los ya poseedores de una 360, que ven cómo pueden dar el salto con relativa seguridad de conservar todo lo que han venido haciendo en su consola anterior (con límites, pues no todo el catálogo será compatible), sino para los que nunca han tenido una Xbox y quieren adentrarse en ella. No es lo mismo el desembolso de 350-400€ por una One con solo su catálogo (compartido en gran medida por una PS4 que tiene más apoyo exclusivo) que por un sistema que aúna su propio catálogo y muchísimos grandes juegos de la anterior, actualmente fáciles de encontrar a precios ridículos (y también adquiribles a bajo coste desde Xbox Live).

No quiero olvidarme de algunos de los indies, bien First on Xbox, o bien exclusivos totales. Cuphead es un juego difícil de dejar de lado por el mimo y el trabajo que cada tráiler demuestra, y Beyond Eyes parece una acuarela en movimiento (si bien es probable que peque de lo que ya he mencionado de los juegos artísticos). ReCore de Inafune, pese a que lo mostrado no es más que la promesa de su lanzamiento, como Scalebound, tampoco es algo desdeñable sabiendo quién está detrás. Nostalgia por lo que él ya ha hecho. Aunque no deja de resultar curioso el “de los creadores de Metroid Prime”, cuando solo está implicado su director. Un ejercicio de manipulación informativa de cara al márketing. Una mentira que se convierte en verdad.

Sony. Supieron ver exactamente el poder de la nostalgia en una sola conferencia. Han demostrado de sobra ser muy capaces de aprovechar a su favor todas las circunstancias, y ser proclamados de forma casi unánime los ganadores (si es que los hay) del E3 lo demuestra. Microsoft ha mostrado bastantes cosas, muchas muy buenas, y la mayor parte de las mismas cercanas en el tiempo. Se lleva diciendo tiempo que Sony tiene poco para competir este 2015, y su artillería pesada llega en 2016. El E3 no ha cambiado esa realidad. Este final de año Microsoft tiene, con Halo 5 Guardians, todas las papeletas para lograr recortar algo de distancia, lo cual es incluso merecido.

Sin embargo, pese a que la conferencia de Sony fue más un vistazo al futuro que a la realidad inmediata, es innegable que, como espectáculo, fue insuperable. Comenzar con The Last Guardian de la forma que se hizo fue realmente grande (aunque el juego recuerde en parte a Ico, estoy seguro de que ofrecerá alguna lección interesante como las otras obras de Ueda), y a eso le siguió una tormenta de “megatones” que hacía dudar de que aquello podía ser real. Final Fantasy VII Remake (con juego chibi previo como pequeña troleada de Square, continuando la tendencia de la PS Experiencie 2014). Shenmue 3. El trío grande del vaporware, con permiso de Half Life 3 y Agent, reunido en la misma conferencia. Siendo real. Y lanzándose en PS4 primero.

Poco importaba que los dos últimos no saldrán como mínimo hasta 2017. El golpe ya estaba lanzado. Sin ellos, Sony probablemente habría sido criticada por su falta de juegos a corto plazo de mucha mayor forma de lo que se ha hecho. Pero vendieron ilusión. Retorcieron a la nostalgia como un limón e hicieron llorar a miles de personas. Una vez más, supieron aprovechar el momento, asegurarse el titular, y ampliar así la buena imagen de PS4. Quien no quiera esperar por esos juegos legendarios, tendrá que pasar por ellos. O por un PC.

Es imposible negar la evidencia. Yo me emocioné de forma bestial en cuanto apareció el FFVII Remake, por ser algo que realmente me gustaría jugar, aunque la entrega de Cloud no sea mi favorita. Shenmue 3 emocionó más por lo que significa que por mi gusto personal por la saga, que no existe por desconocimiento de la misma. Es la culminación de una lucha, dar la oportunidad a un creativo de finalizar su obra soñada. Lo romántico de la idea ha sido suficiente para que se financie en Kickstarter en muy poco tiempo, pero se ha visto empañado por la poca claridad de su financiación.

Otros artículos ya lo han descrito mucho mejor que yo, así que me limitaré a sintetizar esos puntos de vista que comparto. Se está utilizando Kickstarter para dar golpes de efecto. Soy Igarashi, y me financian un juego sin saber cómo es sólo por ser yo y lo que represento. Somos gente exRare, y os traemos nostalgia en vena con un sucesor espiritual de Banjo. Soy Inafune, y os traigo un sucesor espiritual de Megaman (y de paso me financio con el mismo dinero otras cuantas cosas haciendo que lo que os he prometido no se parezca al concepto original, pero sin rencores).

Los proyectos de grandes creativos baten récords con límites ridículos para financiarse  que no representan realmente lo que cuesta un videojuego. Eso, en cierta medida, puede llegar a perjudicar a los pequeños estudios que realmente pongan la meta realista que necesitan, y la gente no la apoye por perder la perspectiva debido a esos proyectos mareantes y que realmente no necesitan a los jugadores para existir. Pero está ya más que claro con el ejemplo de Fallout 4 que la gente está dispuesta a invertir a ciegas en un nombre sin importar las consecuencias. Es una realidad que lanza un peligroso mensaje de falta de perspectiva. De jugadores poco críticos gobernados por el hype y la nostalgia, ajenos a los miles de fallos de los juegos de hoy, que perdonan una y otra vez.

Volviendo a Sony, es innegable que su futuro se perfila prometedor. Todos los sistemas de la compañía empiezan igual, muy lentamente, con pocos juegos, peor que la competencia en cantidad y calidad de exclusivas, maquillado gracias a Japón y propuestas menores, y llega un momento en el que meten el turbo y ofrecen grandes experiencias continuamente, incluso cuando muchas otras compañías ya habrían dejado de lado a sus sistemas. Al menos en las sobremesas, porque…

Hablando de dejar de lado un sistema. Playstation Vita. El anterior E3 ya era un indicativo de que la portátil poco importa ya a Sony, y esta ha sido la sentencia. Solo World of Final Fantasy (un concepto interesante del que me gustaría saber algo más pronto) hizo que se la mencionara, además de los indies. La pequeña portátil merece casi un artículo propio al ser un caso de potencial totalmente desaprovechado por la falta de apoyo de su compañía madre. Yo le doy un gran uso por lanzarse muchos juegos musicales, JRPG o visual novel, pero no debería haber sido solo un sistema para eso. PSP vendió mucho menos que DS, pero fue una digna competidora. Vita casi ni lo ha intentado. No dudéis que Gravity Rush 2 seguirá el mismo camino que Tearaway Unfolded.

Horizon merece la atención de la gente, puesto que parece un concepto de Monster Hunter llevado a otro nivel, con una ambientación bastante interesante y de gran contraste entre la prehistoria y la tecnología. Más atractivo a mis ojos que la saga Killzone es, y me alegro que Sony centre el talento de Guerilla en algo más que una respuesta a Halo que nunca ha estado a su altura. Y Dreams, lo nuevo de Media Molecule, puede ser o no ser divertido, pero muestra que esta desarrolladora tiene un talento y una originalidad raras veces vista. Merece al menos que se le tenga en cuenta.

El concepto de los sueños es algo que en psicología se ha estudiado de mil formas, y a mí, como estudiante de la disciplina, me llamó la atención que MM explorase la cosificación de los mismos. Entenderéis que es un concepto muy atractivo para mí. Es una de esas obras que, por suerte, tienen espacio y apoyo financiero de una grande como Sony, logrando llenar un hueco necesario de propuestas alternativas únicas, no simplemente puzles plataformas aburridos con pretensiones artísticas. Les seguiré de cerca la pista, pues, aunque Little Big Planet no me guste por ciertos motivos, Tearaway si logró su objetivo de llegarme.

Sony ha mostrado sus cartas. 2015 apenas tendrá nada, apoyándose en propuestas de terceros para reforzarse, además de alguna exclusiva como Until Dawn o Tearaway Unfolded (que no deja de ser el mismo juego de Vita con añadidos). Pero 2016 supone el inicio de la verdadera next gen de Playstation 4, con las primeras grandes obras con permiso de Bloodborne. Uncharted 4 muestra lo que es espera de él y un poco más, como mayor libertad de movimientos y conducción de vehículos (algo que Naughty Dog conoce bien de los Jak). Pero no quiero irme de esta conferencia sin mencionar una vez más a mi “amor platónico” de los indies, un juego de cuatro amigos que destilan pasión y humildad cada vez que hablan de él. Por supuesto, hablo de No Man´Sky.

Esa obra es una carta de amor al fan de la ciencia ficción de Asimov, Dick, Card. Explorar un universo como esos. Ir donde quieras, alcanzar todo lo que ves. Ser un pirata espacial, un defensor, un comerciante, un explorador. Perderte en la inmensidad de un planeta alienígena que sabes que nadie ha visto nunca antes en el mundo, pues tú lo has descubierto. Cada vez está más claro que será un videojuego muy en la línea de Terraria, mejorando al personaje (en este caso, la nave) mientras se explora un mundo procedural (en este caso, los planetas y la galaxia) con un objetivo (aquí, llegar al centro…o vivir en el espacio como tú quieras).

Es imposible ser fan de la ciencia ficción y no sentir un escalofrío con esto. Pero más imposible aun cuando los que lo están haciendo son casi unos representantes de nuestra ilusión. No son unos ejecutivos trajeados que han creado un proyecto minuciosamente pensado para sacarnos el dinero. Son de los nuestros. Fans ávidos de Ender, de la Fundación, de los universos de Star Wars, Star Trek, soñadores del espacio. Y nos están ofreciendo la posibilidad a todos de explorar su inmensidad de un modo único. Star Citizen quizá vaya a ser aún más ambicioso, y Elite Dangerous emule mejor que ninguno la sensación de controlar una nave. Pero No Man´s Sky se siente especial, íntimo, humilde, pero a la vez inmenso y abrumador.

Olvidando el romanticismo y mi pasión por la obra, debemos mostrar la realidad: no será un juego para todo el mundo, como no lo son Minecraft o Terraria. De hecho, esa clase de obras no son muy de mi agrado, aunque No Man´s Sky se distancia en cierto modo de ellas. Parece claro que habrá comercio, mejoras de la nave, fuerzas hostiles que nos atacarán, posibilidad de involucrarse en conflictos, una tabla periódica única para el juego. A cada paso nos acercamos más a arañar su concepto: la posibilidad de adoptar el rol que más nos guste en un universo inabarcable. Su secretismo cada vez parece menor, y solo queda ya lo más importante, que es poder disfrutarlo y juzgar si es más que la soñada promesa que parece.

Square Enix también basó su conferencia en promesas, por suerte, mucho más cercanas a lo que su fan incondicional espera de ellos que mil chorradas de móviles o insistir en una saga que pocos valoraban, como la de Lightning. Como Sony, ofrecieron ilusión a largo plazo, con un nuevo Nier (que, si sigue la estela del primero, puede ser atemporal) o un futuro proyecto de JRPG clásico, Project Setsuna (que es casi como no decir nada, realmente). Y por supuesto, no podemos olvidar el gameplay de Kingdom Hearts 3.

Es cierto que al juego aún le falta trabajo, pero se aprecia bastante bien cómo el sistema jugable toma KH2 y todas las pequeñas mejoras de los spin-offs portátiles, como el flowmotion del KH 3D. También pone cosas de su propia cosecha, como invocaciones de atracciones Disney. Se confirmó el mundo de Enredados como el primero que visitaremos, y se aprecia que el proyecto hace tiempo que dejó de ser una ilusión para avanzar considerablemente en buena dirección, aunque aún falta trabajo.

El abrazo al JRPG más clásico se hizo también patente con Star Ocean 5, una saga veterana que regresa mucho tiempo después en buena forma, en exclusiva para PS4. No faltaron tampoco un par de juegos de móvil, por supuesto (aún me resulta raro ver cómo en un E3 los presentan por todo lo alto, y me resulta más raro aún que si quiero saber del todo lo que ocurrirá en KH3 tenga que jugar a uno en móviles), pero la idea que me deja esta primera conferencia de Square es que poco queda ya de la compañía que es en parte responsable de la corriente de opinión contraria a la calidad de los JRPGs durante toda la gen anterior. Esperemos que no vuelvan a dormirse de nuevo.

Hablar de Nintendo es hablar de la antítesis de todo lo demás. No existe la ilusión que generó Sony. No se evidencia el buen hacer y el trabajo duro de Microsoft por cambiar su imagen. Solo ilusiones rotas que jugaron con cosas muy muy peligrosas para Nintendo, que además incidió, en la figura de Reggie, continuamente en el concepto de transformación. Nintendo se está transformando empleando tácticas peligrosas. Tan peligrosas como fueron para Sega las MegaCD y 32X junto a Saturn. Jugó con sus dos cosas más importantes, las que siempre logran mantenerla hasta en el peor de los fracasos.

Por un lado, el nombre de Nintendo siempre suele ir asociado a productos con un considerable trabajo y mimo en todos los niveles. Hasta el juego más insignificante muestra un muy buen trabajo detrás. BoxBoy, que fue lanzado hace no mucho en la eShop, es un buen ejemplo de ello, que, por los 5€ que costaba, contaba con una muy razonable cantidad de contenido. La jugabilidad siempre está mimada en todos los juegos al extremo, y, aunque hay excepciones, apostar por un juego de Nintendo no suele ser una apuesta errónea.

En el E3, se mostraron peligrosos síntomas contrarios a esta tendencia. Tres proyectos que evidenciaron una dejadez y una sensación de ir a hacer caja fácil alarmante. Un Animal Crossing de Wii U que apenas va más allá de jugar con lo familiar de su base de fans, sin profundidad alguna en un género (party games) ya muy bien representado en Wii U. Un Zelda que recicla de forma alarmante lo que fue A Link Between Worlds, centrado en una tendencia que no casa con la saga Zelda, como es el multijugador, o con chorradas como vestir a Link con el vestido de Zelda. Y ya qué decir del tercer juego, que conecta directamente con el segundo gran error de Nintendo.

No es desconocido para el mundo que el nintendero acérrimo es un fan tan fiel como el más devoto de Apple. Confía ciegamente en lo que Nintendo hace, siempre disfruta hasta la más mínima propuesta, y es un “sustento básico” de la compañía. Siempre, por muy mal que le vaya, tiene su base de fans que espera que les den grandes cosas todas las generaciones. Que siempre esperan Mario Kart con ganas o quieren combatir en Smash Bros. Este E3 rompieron absolutamente todas sus ilusiones, unas ilusiones que es imposible no saber que eran conocidas en el seno de Nintendo.

El fan quería un Metroid, pero le dieron Federation Forces, un sucedáneo que no dudo que pueda llegar a ser divertido y que en último término tenga la calidad acostumbrada. Pero es en cierto modo un chiste en la cara de los fans de la saga. Sin Samus. Sin la jugabilidad que se espera de esta franquicia. Con personajes cabezones y genéricos, y centrado en el multijugador, con minijuego de fútbol incluido. Retro Studios y su “Can You Dig It?” previo a la conferencia desde Twitter no fue nada. Supongo que se referían a tener que excavar para encontrar la ilusión de los que vieron la conferencia.

También ese fan quería un Animal Crossing grande en Wii U. Como ha tenido siempre desde N64, con su pueblo, sus estaciones, sus mil actividades, sus vecinos, su hogar. Ya ha exprimido todo lo que podía el de 3DS y estaba deseando poder aprovechar lo que Wii U podía ofrecer en la saga. Y se le ofrece un party game F2P que requiere sí o sí los Amiibo, el nuevo gran pelotazo de Nintendo que se empieza a ver que nubla en cierta medida su visión y su necesidad de hacer grandes esfuerzos. Lleva ya más figuras vendidas que Wii U. Y lo que queda.

Yo no debo excusarme en este tema. He comprado muchas de esas figuras, más que por sus funciones añadidas, por lo que simbolizan en mi historia como jugador. Es una oportunidad única contar en la misma estantería con grandes iconos del videojuego a un precio bajo en este segmento de productos. Pero a cambio Nintendo está convirtiéndolas progresivamente en DLCs físicos que ofrecen cada vez cosas más sustanciosas. Y ese no es el camino a seguir, al no alejarse mucho de las deleznables políticas de recortes de otras, las cuales Nintendo parece abrazar cada vez más. Perdiendo su magia. No siendo ya la garantía de mimo y calidad de siempre.

Quizá el efecto del Zelda Triforce Heroes fue algo inferior porque se conoce la existencia del Zelda grande de Wii U (que ya fue retrasado para 2016, y veremos si no ocurre con él como Twilight Princess). Pero Nintendo lanzó un mensaje muy peligroso. Dañó la confianza de sus fans con sucedáneos y más atención a los Amiibo que a sus propios videojuegos. Wii U ya no merece los esfuerzos, y todos aquellos fans que esperen algo más de ella deben aguantarse. Ellos ya están con NX y el incierto camino de los móviles.

Y esto se ve mucho mejor con noticias no solo del E3, sino posteriores. Hay tres videojuegos que no hicieron acto de presencia alguno en el Digital Event: Project Zero, Devil´s Third y Fast Racing Neo. Tres propuestas de géneros muy dispares que no tenían cabida alguna en un evento principal (que, no nos engañemos, es el que tiene el impacto principal de cara a la galería, no el Treehouse posterior donde sí se presentaron) y que además, no van a tener prácticamente apoyo.

Salen para morir en el mercado. Los dos primeros sin español, y el survival horror quizá hasta sin formato físico (y veremos la tirada física del otro), y Fast Racing Neo, quizá de lo mejor que dio el E3 en términos del género de conducción, pasando la mano por la cara en todo a Nintendo, desde lo técnico a lo jugable, siendo solo de un equipo pequeño. Parece casi mentira que el humilde y eternamente esperado juego de Shin ´en tenga mejor pinta que todo un Starfox de Shigeru Miyamoto.

Porque ese Starfox (llamado Zero) es el mayor ejercicio de dejadez posible. En un sistema donde tenemos el maravilloso Super Mario 3D World o MK8 como prueba que un apartado técnico colorido y pulido no va separado de una jugabilidad intachable, aquí nos encontramos una propuesta torpe en lo técnico, lenta en lo jugable, y que no parece ofrecer nada que la saga Stafox no haya tenido en su momento. Nada mejor que el mítico Starfox 64.

No innova ni aporta ese plus que siempre busca Nintendo en sus juegos. Y lo peor es que sale este año 2015. Nintendo siempre ha dicho que es mejor retrasar los proyectos para pulirlos, de hecho no ha dudado en hacerlo con algunos, y este juego quizá lo necesita más urgentemente que ninguno. Pues Nintendo está poniendo a prueba su infalibilidad. Ofrecer proyectos tan irregulares en sus sagas más importantes no hace ningún bien.

El Nintendo Digital Event tuvo tiempo de mostrarnos la historia de la vida de Miyamoto o cómo se hacían los Yoshi de lana (dejando un amplio espacio a un juego que ya ha salido en Europa, si bien en USA sale en octubre), pero no parece que mereciera la pena presentar bien un Metroid Federation Forces que dejó una impresión malísima, o meter videojuegos exclusivos y cercanos en el tiempo, como los ya mencionados.

Tampoco era importante mencionar el interesante programa Nindies@Home, donde puedes probar previews de algunos indie y luego comprarlos con un 15% descuento cuando salgan. Es mejor meter una vez más Xenoblade Chronicles X, hablar de más tandas de Amiibo, o presentar todo lo que el seguidor de Nintendo no esperaba. Sorpresas, sí…pero de las peores posibles. Llegar el día de tu cumpleaños y recibir unos calcetines. Animar fervientemente a tu equipo y que se presente al Mundial con el equipo juvenil.

El Treehouse posterior aclaró muchas dudas en algunos proyectos. Federation Forces pintaba algo mejor y el Starfox evidenciaba la diversión que puede ofrecer. Mostró muchos videojuegos que pasaron desapercibidos en el catálogo de Wii U y 3DS para el que no se molestase en ver el Treehouse, como Chibi Robo ZipLash o Pokemon Mundo Megamisterioso.

Algunos, de haberlos metido, habrían hecho mucho por mejorar el agrio sabor del evento. Y otros, simplemente, merecían exposición para no morir. Luego no creo que nadie deba extrañarse si Project Zero no vende bien, o si el crossover de SMT x Fire Emblem no pasa de interesar nada más que a los compradores nicho si lo traen en digital e inglés (siendo un proyecto que da la sensación de ser “un marrón” para ambas compañías).

No se puede ignorar tampoco que Mario Maker vaya a ser algo considerablemente grande y que cualquier fan del género plataformas 2D, sepa o no crear, debe disfrutar. Contaremos con la jugabilidad del fontanero en todos sus estilos y la infinita creatividad de la gente, siendo una joya que creo que pocos que hayan disfrutado del pasado plataformero en NES o SNES deben perder. Quizá la luz más brillante de este E3 de Nintendo de tantísimas sombras.

Una representación de esa afirmación es sin duda Fire Embem Fates. Un juego que se percibe ambicioso, completo, adaptando lo mejor de la saga estratégica a la que pertenece, siguiendo la estela de un gran Awakening. Pero al mismo tiempo será vendido en dos versiones separadas, con otra historia por DLC (además de comprar la historia de la otra versión en otro DLC, dejándote casi 70€ en un solo juego portátil), y cargado de una cantidad de fanservice vergonzosa e inesperada por parte de Nintendo. Hay compañías que dependen de ello para que sus juegos vendan. Pero Nintendo no debería ser una de ellas.

La compañía de Kioto se ha metido en un peligroso terreno de comodidad (apostando por sus sagas más punteras y lo más “vendible”), dejadez (ofreciendo proyectos que no destacan en nada, insípidos, para vender por su nombre), y olvidarse de sus fans pensando que apostarán por ellos en cualquier circunstancia, como aquella Sony del 2007 que tan fuerte se tuvo que estrellar para resurgir.

Matar a Wii U con 3 años de vida es terrible para confiar de nuevo en una empresa. Lanzar New 3DS prometiendo juegos exclusivos y no darle prácticamente ninguno también merma mucho la verdad de su palabra. Y no poder seguir asociando Nintendo a calidad automática es algo que podría pesarle. Nunca había visto tanta desilusión entre los nintenderos más acérrimos. Y ese peligro puede ser fatal a un medio plazo si no lo remedian.

En definitiva, este E3 ha apostado por los grandes nombres, la ilusión, el hype…y también por la falta de perspectiva. Los grandes nombres deben venir al rescate de la falta de creatividad o pasión por crear grandes videojuegos, superado por la necesidad de ganar dinero. Una industria en gran medida de ejecutivos en busca de dinero fácil, no de jugadores, los cuales, aunque muchos son conscientes de la realidad, no tarda en apoyar su propia ilusión aunque se la hayan roto una y mil veces enterrada en bugs, experiencias lamentables de lanzamiento o miles de promesas incumplidas.

Hay esperanzas. Siempre las hay, tanto indies como no indies, y esta generación tendrá grandes obras, como he evidenciado a lo largo de todo el texto. Pero no dejo de pensar que, en el E3 que debía ser de la ilusión, me encuentro desilusionado con la perspectiva que se nos avecina. Una industria conformista, avariciosa y “cinefilizada”, tirando más de la nostalgia y el talento pasado que del actual para conseguir el dinero, donde las nuevas IPs siempre recuerdan a algo ya visto, salvo honrosas excepciones. Los pocos bastiones que quedaban para lo tradicional empiezan a caer. Nintendo está cambiando peligrosamente. Y una vez lo haga del todo, probablemente esto ya no sea igual.

Gracias por tu tiempo, y por leer el artículo.

Un saludo.

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Acerca de adx94

19. Estudiante de 2° de psicología en la UAL. Autor de la novela Memorias de un Oscuro Deseo y el blog Hobbie Street. Moderador de @MeriStation Ver todas las entradas de adx94

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