Análisis: Steins;Gate


steins gate analisis.

Steins;Gate es una propuesta muy particular, cuya llegada a nuestras tierras solo se puede entender comprendiendo el fenómeno que supuso su publicación original como novela visual por parte de 5pb y Nitroplus en el año 2009, en exclusiva para Japón en, curiosamente, la Xbox 360. A partir de ahí, en los años siguientes fue lanzada en otros soportes, como PC (donde ha sido traducida a varios idiomas) y PSP. Desde su llegada, tuvo una gran aceptación, que se tradujo en multitud de adaptaciones a medios muy variopintos. Aquí nos ha llegado finalmente en sus versiones PS3 y PSVita, de la mano de Badland Games.

Sin duda, de todas esas adaptaciones, la más conocida por los aficionados occidentales que se han interesado en adquirir esta primera llegada oficial de la VN —yo incluido— es el anime de 24 capítulos (más una OVA) que se emitió originalmente en el año 2011, resumiendo la historia del juego de un modo bastante acertado, lo suficiente para recibir alabanzas casi unánimes. De ello, se derivaron miles de productos para explotar la popularidad de Steins;Gate. Desde series de manga (siendo la de Yomi Sarachi lanzada en España recientemente por Ivrea) a un programa de radio, pasando por otras VN spin-off, e incluso una secuela oficial, Steins;Gate Zero, que verá la luz el año que viene.

Por tanto, parece claro que no estamos ante un videojuego cualquiera. Aunque… ¿es el término videojuego adecuado para describirla? Las Visual Novel puras caminan en un horizonte a caballo entre literatura y videojuegos, que mezclan de un modo bastante acertado, aunque reduciendo generalmente el segundo elemento del binomio a la mínima interactividad posible. En otras ocasiones he considerado a productos de esta clase una suerte de híbridos entre medios, lo cual no perjudica en ningún caso a su calidad, pero sí puede hacer que su público objetivo tenga sus gustos más cerca de un arte que otro.

Dicho esto, voy a comenzar el análisis de la visual novel, la cual he jugado en Playstation Vita, un formato bastante más cómodo si tenemos en cuenta que la jugabilidad es inexistente. Es quizá hasta más natural disfrutar una experiencia cercana a la literatura en la palma de la mano que leyendo miles de líneas en un televisor. Sin embargo, tanto la versión portátil como la de PS3 son adecuadas, idénticas, e igualmente disfrutables. No será un texto como siempre, básicamente porque hay apartados que no aplican en absoluto.

Podemos comenzar por lo más sencillo: Steins;Gate carece de algo que podamos considerar “mecánica jugable”. No necesita en absoluto que la persona que se entregue a disfrutarla haya tocado un mando en su vida, y solo le requiere aprender a usar tres o cuatro botones. Podremos pasar el texto con X, sacar un teléfono móvil con triángulo, consultar un diario de términos con L, y desplegar un menú contextual con cuadrado, que esconde opciones como guardar la partida, revisar el texto leído hasta el momento, o ver el progreso de trofeos. Recomiendo desactivar el panel táctil, porque su función “activar el Auto”, redundante con otro botón, estorba más que ayuda.

Para facilitar el desarrollo de la trama, especialmente si estamos ya afrontando una segunda partida en busca de más finales, se nos ofrece una conveniente opción de “Skip”, para pasar a toda velocidad el texto hasta la llegada de un mensaje al móvil o una sección que no hayamos leído todavía, y “Auto”, que hace que nos olvidemos de tener que pulsar nada y simplemente nos dediquemos a leer (lo cual puede ser conveniente desactivar si no se tiene un alto dominio del idioma).

El juego se centra básicamente en ir presentado al jugador una serie de escenas de texto, escritas en perfecto inglés, en las cuales una serie de avatares estáticos con ligeras variantes (para expresar emociones) interactúan, dando forma a la historia que teje esta particular visual novel de ciencia ficción. En contadas ocasiones también podremos ver imágenes CG de una gran factura artística, pero, en esencia, no se hacen grandes alardes técnicos. Todo está bien diseñado y los entornos son variados (aunque al principio del juego apenas salimos del laboratorio), pero sería injusto hacer una valoración del apartado gráfico cuando no es más que un mero acompañante de su historia, enriqueciendo la narración.

Conforme avanzamos en la trama, recibiremos una serie de mensajes de texto de los distintos personajes que iremos conociendo. Manipulando nuestro teléfono móvil (que tiene 4 opciones, leer los mensajes, cambiar ajustes como el fondo o el tono de llamada, consultar la agenda, y un navegador web que solo se usa en la propia trama, sin control nuestro) podremos leerlos y responder a partir de una serie de opciones contextuales resaltadas en azul. También se aplicará a las llamadas, que podremos responder o no, y generalmente nos obsequian con escenas extra.

Existe un pequeño fallo en la versión de Vita, y es que el texto de los mensajes está “cortado”, quedando parte del mismo en la línea siguiente, dividiendo las palabras y dificultando un poco la lectura. Entiendo que lo han hecho así para que pudieran seguir siendo legibles en una pantalla de 5 pulgadas como la de la portátil, y lo cierto es que no me molesta demasiado, y más teniendo en cuenta que los terminales móviles de hace unos años actuaban de esa forma con los SMS.

El cometido de esos mensajes de texto puede parecer en un principio que solo es enriquecer la trama (en ellos conoceremos detalles de los personajes, se complementa la acción del capítulo, recibiremos más fondos y tonos para personalizar…) pero lo cierto es que tienen una importancia mayor de la que parece, pudiendo determinar con las respuestas no solo la adquisición o no de ciertos trofeos, sino también los finales que podremos alcanzar en un momento dado. Esto me lleva a la primera crítica, y es que algunas secuencias de acciones para desencadenar algunos eventos son difíciles de activar y nada indica la importancia que pueden tener. O consultas una guía, o es muy fácil perder un SMS vital para un final.

Así, contamos con una trama lineal, pero que termina bifurcándose en hasta 6 finales diferentes en función de las decisiones que tomemos (tanto en los SMS como en momentos puntuales de la misma). Pueden, por ejemplo, exigirnos que mandemos un correo, pero al no hacerlo, determinemos un final que nos muestra las consecuencias de esa elección. En general, es bastante obvio el momento en el que esos finales pueden adquirirse, con excepción del “True Ending”, que ya he mencionado que requiere llevar a cabo acciones concretísimas a lo largo de toda la extensión del juego, imposibles de escoger bien salvo por puro azar o siguiendo una guía.

Antes de entrar con la trama no quiero dejar de lado el tema del doblaje, que es quizá la segunda gran joya de este juego al margen de su historia. Los seiyuu (dobladores japoneses) hacen un trabajo fantástico en cada uno de los personajes, adaptándose tanto a la personalidad y aspecto de éstos como las distintas emociones que deben mostrar. Muchas veces se esgrime el argumento de que las voces inglesas no pueden igualar a las japonesas, y quizá una buena forma de defenderlo es poner de ejemplo el trabajo llevado a cabo en Steins;Gate.

Por desgracia, no se puede decir lo mismo de la banda sonora, la cual a las pocas horas se repetirá una y otra vez. Tiene, no obstante, una buena selección de canciones de crédito, y sabe adaptarse tan bien a la situación como las voces o las emociones de los retratos de los personajes (especialmente con la canción “Believe Me”, perfecta para los momentos dramáticos). Es un buen acompañamiento que amplifica lo que pretende transmitir la historia, como debe exigirse a una buena OST de videojuegos, pero en mi opinión está algo lejos de ser memorable, como sí cumplen bien otras VN como Phoenix Wright o, en menor medida, Danganronpa.

Entrando en la historia, Steins;Gate tiene una premisa básica, y son los viajes en el tiempo. Encarnaremos a un estudiante universitario de ciencia, Okabe Rintaro, el cual también es fundador del variopinto “Future Gadget Laboratory”, cuyo objetivo es “sumir al mundo en el caos”. La realidad es que es una suerte de “taller de garaje” donde, junto a su mano derecha el super hacker Daru y su amiga de la infancia Mayuri Shiina (la cual es una auténtica sensación en internet por su muletilla “Tuturu”) han construido una serie de aparatos variopintos, pero en esencia inútiles.

Todos, salvo uno de ellos, el dispositivo nº8, llamado “Phonewave” (Name Subject to Change). Se trata de un microondas controlado vía móvil. Llamando al número asociado al teléfono adjunto a la máquina, se puede marcar desde cualquier distancia el tiempo previsto para calentar la comida. Sin embargo, parece no funcionar como debería, a tenor de ciertos experimentos llevados a cabo con pollo y plátanos (“sacrificados” por Mayuri), los cuales se enfrían, o incluso se descomponen, sin entender bien como.

Al poco de empezar, Okabe acudirá a una conferencia de un científico poco relevante, llamado Doctor Nakabachi, el cual afirma tener una teoría sobre viajes en el tiempo, muy similar a la de John Titor (una figura que existió realmente, afirmando en el año 2000 ser un viajero en el tiempo). Estos acontecimientos culminan en el asesinato de una joven neurocientífica, Kurisu Makise. El protagonista, al alterar mediante un mensaje a su amigo Daru del suceso, altera en cierta medida la realidad en la que vive. Y lo descubriremos pronto presenciando cómo cierta pelirroja que no debía estar viva se presenta ante nosotros…

Debo decir que es muy difícil analizar un videojuego centrado solo en su historia, puesto que hablar en condiciones de sus virtudes requeriría entrar en spoilers que le quitarían el principal atractivo que tiene, y ya he mencionado algunos del prólogo. Si debo decir que, si habéis leído la adaptación manga de Yomi Sarachi o habéis visto el anime, aquí vais a encontrar en esencia la misma trama, pero enriquecida con mil detalles, referencias (se mencionan, alterando los nombres por copyright, desde populares mangas bastante modernos a multinacionales como McDonalds, IBM o Starbucks), y una atmósfera que plasma muy bien la cultura japonesa desde varios ángulos, con un especial foco al “fenómeno otaku”.

Mi perspectiva es que empieza todo excesivamente lento. Si no estás familiarizado con Steins;Gate, las intervenciones de Okabe Rintaro al interpretar su papel de “Houoin Kyouma, el científico loco que llevará el mundo al caos” te pueden descolocar un poco, ya que es difícil saber si habla en serio o si tiene sentido argumental las cosas que dice. También se repiten con mucha frecuencia los mismos tipos de chistes, aunque se compensa bien con el resto de elementos de la trama y “disimula” bastante. Con el paso de las horas y la comprensión de las relaciones de personajes, todo cobra más sentido, pero es habitual sentirse algo perdido, ya que arranca muy lentamente (a las 7 horas es cuando presenta su status quo completo y explota sus posibilidades).

Además, el juego, para justificar muchas de las cosas que ocurren, especialmente en torno al viaje en el tiempo o el funcionamiento del PhoneWave, explica a un nivel intermedio conceptos de astrofísica, matemáticas o leyes universales, que, si no se controla el idioma, puede ser difícil entender, pero aun haciéndolo, un conocimiento científico escaso puede limitar su comprensión. Al menos 2-3 horas del tiempo total son recibiendo explicaciones acerca de la tecnología de un microondas o los móviles, así como de teoría astrofísica. No todo el mundo está dispuesto a afrontar eso.

Por fortuna, no es imprescindible para disfrutar la trama si se tiene un escaso conocimiento de dichas materias, pero sí aporta un plus a aquellos que lo entiendan, ya que, como ocurre con la película Interstellar o la novela El Marciano, plasma una aplicación práctica “hipotética” de teorías aún no refrendadas de una forma bastante plausible (con alguna licencia que otra en favor d la espectacularidad de la historia) y científicamente correcta, con muy pocas concesiones fantásticas. También adapta de un modo bastante original la historia del viajero temporal John Titor, siendo, a pesar de ser una producción de ciencia ficción japonesa, científicamente creíble.

A pesar de que los viajes en el tiempo suele ser algo bastante peliagudo de manejar, ya que implica líneas temporales alternativas, paradojas, memorias alteradas, eventos que ocurren con ligeras variantes o conflictos de coherencia, Steins;Gate, aunque al principio no lo evidencia, los maneja con una gran soltura, gracias en parte a su gran base científica y su apoyo en la objetividad, y no lo convierte en el núcleo central de su trama, puesto que también cobrarán una especial importancia la psicología y las emociones.

Al fin y al cabo, jugar con el tiempo acarrea consecuencias, y los personajes reaccionan a ellas de un modo otro. Con la excusa de dicha capacidad de alterar la historia, se nos pondrán delante dilemas morales, soluciones y problemas derivados de ellos, de un modo bastante original y que, a poco que el jugador empatice con los personajes, va a conseguir enganchar irremediablemente.

Pondré un pequeño ejemplo de lo que encontraremos sin entrar en spoilers. Hace 10 años ocurrió algo de lo que te arrepientes, y descubres que tu amigo ha inventado una máquina del tiempo que lo arregla. Le pides que lo cambie…y ocurre. Pero modificar un solo evento puede alterar otros tantos más…y causar una serie de consecuencias. El juego explica todo esto en base al Efecto Mariposa y la teoría de las líneas temporales alternativas, así como el concepto de “divergencia temporal” o “campos de atracción”. Por complicado que suene, su aplicación práctica es muy inteligente, y es una pena no poder plasmar de una forma más precisa ejemplos concretos que ayudan a entender su originalidad.

Lo que sugiero al jugador que se enfrente a esta obra es paciencia, ya que tarda en arrancar más de 7 horas, y aún faltarán algunas más para que todas las piezas que se van encajando tengan un sentido argumental, ya que el juego puede parecer que “da tumbos” y no se centra en un objetivo claro más allá de “experimentemos con nuestra máquina del tiempo”. Sí da pequeñas pistas a lo largo de este proceso de la existencia de un hilo conductor oculto, y cuando encajan, ves que todo lo que parecía inofensivo o irrelevante tiene un sentido tremendo, y es todo un logro que en una historia que maneja tantas interpretaciones alternativas encaje todo como un guante.

Así, contamos con una serie de capítulos de unas cuantas horas de duración, que pueden llevar la trama hasta un mínimo de 20 horas para alcanzar un final, pero requiriendo unas 27-30 para obtener el 100% de los logros y los 6 finales disponibles (recordemos, unos más fáciles de obtener que otros). Hay que tener en cuenta que en todas esas horas lo único que harás será pulsar un botón para pasar un diálogo, contestar mensajes cada X tiempo, leer algún término extraño en el glosario, y guardar tu partida. Si afrontas este juego, debes ir con una mentalidad cercana a la que se tendría al leer un libro. Si lo haces esperando un videojuego al uso, muy probablemente no sea para ti.

Si eres de los que piensa que los juegos de Telltale o Quantic Dream son una suerte de insultos indignos que limitan al jugador al mínimo y es criticable su falta de interactividad, aléjate de Steins;Gate, porque en ese aspecto es todavía peor. En esos juegos al menos puedes moverte y hay algún que otro pequeño puzzle, pero en este no hay jugabilidad alguna, ni complicación, ni puzles, ni nada. Solo leer, leer y leer, y alguna acción puntual que tiene más relevancia para los logros que para la trama, salvo alguna excepción. Pone incluso en duda su propia naturaleza de videojuego. Así que, si eres un “gamer de acción”, aléjate de él.

Si no te importa experimentar nuevas propuestas en videojuegos, y además eres un ávido lector de ciencia ficción, sin duda Steins;Gate es para ti, y es en cierto modo una experiencia de literatura diferente. El género visual novel presta una atención enfermiza a los detalles y la calidad de sus obras, tanto como lo haría una buena novela. Excelsa documentación, original aplicación práctica de supuestos hipotéticos, personajes carismáticos, cierta dosis de humor (el cual repite sus esquemas variando en algo su contenido) y giros argumentales que no tienen problema alguno en tontear con la adicción, el suicidio, la pérdida de memoria o la locura.

Los fans de la cultura japonesa también tendrán su hogar aquí, ya que recrea de forma muy fidedigna el barrio de Akihibara de Tokio y la cultura nipona a ojos de un joven de aproximadamente 20 años de edad, personificado en Okabe Rintaro. Comidas típicas, una especie de representación paródica de Pokemon (en forma de RaiNet AccessBattlers), guiños a miles de series (como Jojo´s Bizarre Adventure, Doraemon, Ghost in The Shell, Dragon Ball…). Incluso hay una representación paródica de Reddit, que emplea una jerga que será muy familiar a los asiduos a los foros.

En definitiva, ¿por qué ha alcanzado tanta fama Steins;Gate? Sin duda alguna, es por el extremo cuidado de su trama, que empieza lentamente, pero se desvela como una gran e imaginativa aplicación práctica de teorías científicas, las implicaciones morales y psicológicas de los viajes en el tiempo, el valor de aceptar los errores del pasado, y el coste de jugar con fuerzas superiores a uno mismo. Gracias a una plantilla de personajes creíbles y humanos, una enorme atención por los detalles y una buena dosis de sorpresas, no es de extrañar que esta visual novel haya calado tanto en muchos sectores, tanto seguidores de los videojuegos como del manganime.

Si no te importa leer mucho e interactuar poco, y además no tienes problemas con el inglés y te causa curiosidad la ciencia, este videojuego te llenará plenamente y no podrás soltarlo hasta acabar de desentrañar toda su historia. No es perfecto, no obstante. Su trama, aunque excelsa, tarda más de lo recomendable en arrancar, técnicamente no tiene ningún alarde pese a tener un buen trabajo artístico, y su OST no está a la altura del genial doblaje. Al mismo tiempo, algunos logros y finales son difíciles de sacar por iniciativa propia sin una guía. Pese a todo ello, es imposible no recomendar Steins;Gate, una de las mejores propuestas que han llegado en el presente año, y una buena muestra de que Japón sigue pudiendo dar grandes cosas.

Gracias por tu tiempo, y por leer el artículo.

Un saludo.

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Acerca de adx94

19. Estudiante de 2° de psicología en la UAL. Autor de la novela Memorias de un Oscuro Deseo y el blog Hobbie Street. Moderador de @MeriStation Ver todas las entradas de adx94

4 responses to “Análisis: Steins;Gate

  • Paul Moad'dib

    Me has convencido. Había empezado la versión de PC gracias a la traducción al español que se hizo hace poco tiempo pero lo había dejado aparcado porque el principio es muy lento. Pero la mención de El Marciano y lo que comentas sobre viajes en el tiempo, psicología de los personajes y demás, me ha dado ganas de continuar con él.

    Una entrada muy interesante y completa, enhorabuena. Saludos fremen.

    • adx94

      Con El Marciano comparte el hecho de que coge ciencia “real”, un poco avanzada respecto a la actual, y plantea situaciones científicamente coherentes. Aunque Steins se toma más licencias fantásticas, la idea es la misma.

  • Gerald Dürden

    ¿En serio, tiene un programa de radio? Vale que esté bien la serie pero tampoco es una quintaesencia.

    • adx94

      Si, se llama Steins Gate: Future Gadget Radio Show, creo que grabaron 8 programas en 2009 y es puro fanservice. De hecho los que aparecen en el programa son los dobladores de los personajes del juego xD

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