Análisis: Yoshi´s Wooly World


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Por todos creo que es ya sabido a estas alturas que Wii U no es un sistema exitoso. Sus ventas y el tamaño de su catálogo lo atestiguan. Pero eso no significa, al contrario de lo que se pueda pensar, que no merezca la pena. Si hay una compañía que tradicionalmente ha sabido demostrar que solo sus juegos pueden justificar la compra de un sistema, esa es Nintendo. Y normalmente, cuando uno de sus sistemas no suele vender bien (Virtual Boy aparte) siempre tiene más de un motivo para justificar su compra, convirtiéndose en sistemas “de culto”, sobre todo para el jugador más tradicional. En este caso, obras tanto first como exclusivas third como Wonderful 101, Smash Bros for Wii U, Bayonetta 2 o DK Country Tropical Freeze funcionan como esos imprescindibles.

Aunque Wii U ha contado con muchas de esas grandes obras, también han surgido otras, como Kirby y el Pincel Arcoiris o Capitán Toad Treasure Tracker, de una menor escala. Lo que serían descargables, en Wii U han sido juegos físicos que, sin pasar a la historia, si demuestran gran parte de los valores y forma de entender la industria de Nintendo. Todos comparten una premisa sin importar su tamaño o calidad, una filosofía subyacente que ya parece un status quo de la compañía: videojuegos accesibles para todos, pero que sepan recompensar al que tenga más habilidades, y en los cuales el mimo y la atención al detalle y ofrecer una experiencia pulida y que explote de forma original sus mecánicas jugables es constante.

La entrega de la bola rosa lo hace a través de una serie de desafíos o encontrar ciertos cofres a partir de la exploración de escenarios. El Capitán Toad, a partir de una “ruta perfecta” en los originales y breves puzles que plantea. Esto puede ser extensible prácticamente a todos sus juegos. Los pergaminos de Splatoon, las monedas estrella de New Super Mario World o Super Mario 3D World, las recompensas ocultas de Pikmin 3, las 3 estrellas de oro de Mario Kart 8 o los extras de DK Tropical Freeze. La dificultad ahora se encuentra más en el completismo que en la superación. Un cambio de enfoque que a veces se consigue con más acierto y en otras, con mayor irregularidad.

Yoshi Wooly World, quizá en gran parte por su estética en apariencia infantil o la poca profundidad que se parecía advertir en sus trailers, ha sido considerado muchas veces como integrante del grupo de “producciones menores” junto a Kirby o el Capitán Toad, y más con el antecedente inmediato de su irregular predecesor en 3DS. La subsaga Yoshi´s Island, nacida en SNES, no volvió a alcanzar la excelencia de su primera entrega en ninguna de sus incursiones posteriores (Yoshi´s Story, Touch & Go, la entrega principal de DS o el mediocre New de 3DS), por lo que pocos podían esperar de este simpático juego de Good Feel algo diferente.

Sin embargo, la realidad es bien distinta, estando probablemente no solo ante el mejor juego de plataformas 2D en años, sino quizá con el primer juego capaz de mirar de tú a tú a aquel original y mágico plataformas de los 90 que empezó todo. Al mismo tiempo, supone el perfeccionamiento absoluto de la filosofía de “sencillo de dominar, asequible para superarlo, difícil para el completista” que tanto impera en la Nintendo de hoy. Este texto tiene por objetivo justificar estas dos aseveraciones.

Partimos de una premisa sencilla, como suele ser habitual en un género que no destaca por elaborar grandes historias. Los Yoshi viven felices en la Isla Remiendos, situada en pleno Océano Hechoamano, cuando un día, su paz se ve perturbada por el hechicero Kamek, el cual viaja en busca de lana para una acción al principio desconocida. Con dicho objetivo, emplea su magia para transformar a los dinosaurios en madejas de lana, las cuales almacena en un saco, tratando de huir. Sin embargo, dos valientes Yoshi se salvaron del villano, y ahora tienen el objetivo de viajar por el mundo para detener los planes de Kamek, a la vez que rescatan a sus amigos, desperdigados por todos los niveles.

Así, nos encontramos con un clásico plataformas dividido en una serie de mundos, los cuales cuentan con 8 niveles cada uno, como viene siendo habitual en la saga Mario (6 niveles normales, 1 castillo a la mitad del mundo y otro al final). El esquema jugable toma gran parte de lo que ya funcionó en su día en Yoshi´s Island, común a todos los juegos protagonizados por este personaje. Con el botón A podremos saltar, y una segunda pulsación lo hace levitar brevemente. El botón B nos permite emplear su lengua para atrapar enemigos.

Al hacerlo, podremos convertirlos en ovillos pulsando abajo (que también sirve para agacharse o, tras un salto, para provocar un fuerte pisotón), los cuales lanzaremos con X o uno de los botones posteriores, debiendo orientar una mirilla en la dirección deseada (cuya velocidad es configurable). Todo esto es de sobra conocido por los seguidores de la franquicia, ya que es igual salvo por la eliminación de Baby Mario. Sin embargo, la brillantez es cómo es explotado por el juego.

Los niveles no se parecen en absolutamente nada entre sí. Todos ellos suelen seguir el mismo esquema: su inicio nos muestra sutilmente el elemento característico que encontraremos en ellos. Puede ser un enemigo capaz de congelar, una alfombra que nos transporta en función de cómo la dirijamos, una bola Chomp que podremos arrastrar tras envolverla en lana…los niveles tienen una variedad apabullante, dejando incluso margen a pequeñas fases “metroidvania”, donde el recorrido se bifurca y tendremos que pasar varias veces por el mismo lugar, activando interruptores, cogiendo llaves…

Superar los niveles no es complicado, ya que suele ser bastante obvio lo que se espera de nosotros. Además, si existiese alguna complicación, el juego posee unos facilitadores, llamados “potenciadores”. A lo largo de las fases encontramos unas joyas que funcionan como moneda de cambio para ellos, que hacen las fases más llevaderas. Podremos tener disparos infinitos, protegernos del fuego o del vacío, contar con el perro Poochy en todo momento (el cual puede entrar por recovecos o mejorar nuestro salto)… Además, se ofrece un “modo relajado” donde Yoshi vuela de forma permanente y sufre menos daño. No es obligatorio, y de hecho el jugador acostumbrado al género podrá pasar por las fases sin necesitarlos.

Sin embargo, aunque los niveles de por sí no sean difíciles de superar, si lo es hacerlo con el 100% de sus extras. Contamos con cuatro objetivos a cumplir: superar el nivel con el 100% de la vida (lo que requiere encontrar nubes ocultas con corazones y no ser golpeado casi nunca en la fase), obtener 5 flores, 5 madejas de lana, y los 20 parches de sello (ocultos en las joyas de colores). En el caso de las dos intermedias, sus ubicaciones suelen ser especialmente enrevesadas y requerir un dominio del control o la mecánica de la fase muy precisos.

Por ejemplo, es muy habitual que encontremos de repente al levitar unas tuberías “rotas”, que podremos reparar lanzando un ovillo de lana. ¡Pero no tenemos ninguno!  Esto requiere que no disparemos a lo loco y seamos cuidadosos al explorar. Si el escenario se abre sospechosamente en dirección contraria al recorrido, es probable que haya algo allí. También aprenderemos que rebotar sobre los enemigos hace que nuestro salto alcance mayor altura, lo cual es clave para entrar en esa tubería que comentaba, la cual esconde un pequeño puzzle que nos premia con una flor o una madeja. Creo que un vídeo puede mostrar más que mil palabras:

Dado que cada nivel tiene su propia idiosincrasia, en todos habrá formas radicalmente diferentes de obtener estos premios. No será poco habitual acabar con 18/20 en parches de sello y no saber exactamente dónde has fallado. Aunque… ¿no dejé un pequeño recoveco sin explorar? ¿Y si esa planta piraña custodiaba una tubería que tenía que abrir? También habrá ocasiones donde habrá que arriesgar la salud en saltos de una sola dirección o conseguir joyas a contrarreloj con precisión para obtener una flor.

También tiene cierta variedad jugable en forma de unas puertas especiales que transforman a Yoshi en una serie de animales y objetos, como un topo, una sombrilla o incluso una sirena, teniendo cada una un esquema de control nuevo que además, requiere superar el segmento a toda velocidad. Usualmente en ellas encontraremos un mínimo de un objeto oculto y varios parches de sello, por lo que seguir la ruta que nos otorgue todos en el tiempo establecido será un entretenido desafío. Mi favorita es la avioneta, ya que adopta un formato shoot´em up de naves bastante arcade y desenfrenado, pero quizá es la transformación en moto la que más diferencia entre un jugador novel y un experto, por la velocidad y precisión que requiere.

Lo mágico de Yoshi Wooly World es que siempre encuentra una forma nueva de sorprender al jugador que recorra sus niveles lo suficientemente atento como para buscar los premios y no repite sus patrones continuamente. Solo veremos, por ejemplo, una casa fantasma en todo el juego. Esto no lo verá alguien que simplemente lo juegue para pasarlo, quedándose con una propuesta bastante sencilla y no muy distinta en dificultad a lo habitual en la saga. En Yoshi´s Island se conjugaba, de hecho, mucho mejor la dificultad de simplemente “pasar el nivel” con la de los premios secretos. Aquí se destina el reto al completista, pero está diseñado de tal modo que incluso el que no esté acostumbrado a buscar el 100% quiera hacerlo.

Las flores desbloquean, una vez se obtienen las 40 de un mundo, una fase extra (niveles E) que tiene una dificultad muy por encima de la media del juego. El objetivo de ellas es el mismo de siempre, superarlas y/o conseguir todos los extras, pero aquí se requiere un dominio elevadísimo de las mecánicas de control, siendo todo un desafío para los amantes de la subsaga Yoshi. Particularmente desafiantes conforme avanzan, en ocasiones a toda velocidad y exigiendo unos reflejos perfectos. Quizá no sean tan retantes como las fases especiales del DK Tropical Freeze, pero se acercan.

También, al llegar al final del nivel, hallaremos la típica ruleta de flores de Yoshi´s Island. Cuantas más tengamos, más fácil es que nuestro dinosaurio recoja una, lo que nos da acceso a una fase extra que nos permite recoger frutas, las cuales se traducen en más joyas. No hay vidas en esta ocasión porque el juego no cuenta con ese sistema, pero sus checkpoints están razonablemente espaciados y si vamos en busca de todos los extras dará una dosis justa de frustración.

Las madejas de lana otorgan nuevas skins para nuestro Yoshi, normalmente ambientadas en el propio nivel o el ambiente del mundo. Algunas serán adorables, como Yoshi panda o chocolate, y otras homenajeando la saga, como Yoshi Kamek o Shy Guy. El uso de Amiibo en este juego es precisamente este, otorgarnos la skin correspondiente a la figura que colocamos en el sensor NFC (salvo, por algún motivo, con los Amiibo de Pokemon, y el de Yoshi, que desbloquea un segundo dinosaurio controlable). Su utilidad, no obstante, es meramente estética, ya que todos los dinosaurios son exactamente iguales en capacidades y control. Pero hay muchísimos (1 por fase, e incluso otros pocos más ocultos) y es una recompensa entretenida de obtener, aunque sea por variar nuestro personaje continuamente.

Los parches, por su parte, permiten desbloquear una serie de sellos más grandes cuando reunimos X unidades de los mismos, los cuales enriquecerán mucho más los post que podremos publicar en Miiverse y que los demás jugadores verán al iniciar cada una de las fases, o encontrarse a nuestro Mii en el mapa del mundo. Es quizá el potenciador más difícil de obtener, seguido de las flores y las madejas, puesto que requieren explorar y no dejarse ni una sola joya, ya que nada indica inicialmente cuales ocultarán el premio.

Pero aquí no acaba la cosa, puesto que contamos con un lugar llamado Carpa de la Nostalgia que nos permite ver perfiles de los enemigos derrotados con ovillos a lo largo de los niveles, lo cual hace que tengamos una actividad más que hacer. No todos los oponentes actúan del mismo modo ni son tan sencillos de eliminar. En ocasiones, será hasta necesario aprovechar sus posiciones para obtener todos los extras. Así que si ves un enemigo solitario…desconfía. En el mismo lugar también tendremos opción de escuchar las melodías del juego, desbloqueadas conforme completamos fases.

En total, el juego puede completarse en unas 8-10 horas si el jugador va a lo básico, que es superar todos los mundos y el jefe final. Pero si te tomas tu tiempo, cada fase puede durar más de 15-20 minutos en lugar de los 5-6 habituales. En mi cuenta final al superar el último nivel y ver los créditos, habiendo recogido aproximadamente el 80% de los objetos extra que se pueden obtener (solo me había dejado 7 madejas y unas 30 flores, con un nº similar de parches de sello) y superando dos de las fases extra, había alcanzado las 19 horas de juego, por lo que, al dedicarse a obtener el 20% restante, más una pequeña sorpresa relacionada con los jefes que se desbloquea al final, podemos obtener una respetable cifra de 25-28 horas, más cerca de géneros como el JRPG que lo habitual de los plataformas.

No puedo concluir el análisis sin hacer una mención al que es quizá el mayor atractivo de este juego antes de haber tenido oportunidad de conocer su jugabilidad. Sus creadores, Good Feel, ya tienen experiencia con la estética de lana gracias a Kirby Epic Yarn de Wii, pero en esta ocasión creo que se han superado a sí mismos. El diseño de niveles mantiene la estética de Yoshi´s Island, pero aprovechando de forma muy originales madejas, felpa, velcro, telas, ovillos, agujas, patrones…los típicos elementos que cualquier sastre reconocerá, resultando en un apartado gráfico sublime, muy agradable, y que no descuida en ningún momento el balance que permite su excelencia jugable.

Yoshi, además, cuenta con animaciones muy curiosas, como convertir sus deshilachadas piernas en ruedas cuando acelera, un pequeño helicóptero cuando planea, o en patines al deslizarse sobre el hielo. Los enemigos, además, nos otorgarán ovillos de lana de su mismo color principal, y actúan de modos reconocibles, pero originalmente reconvertidos al mundo de hilos. Me cuesta encontrar un apartado artístico mejor recreado en juegos de este tipo, superando, a mi juicio, a las estéticas de hilo y plastilina de los recientes Kirby de sobremesa, por ejemplo.

Liga la simpatía con el buen diseño de un modo que solo está a la altura de desarrolladores virtuosos. Quizá se puede poner un pequeñísimo pero a que repite en cierta medida el diseño general (llanuras y bosques) en los primeros mundos, pero es algo que se corrige rápidamente y no perjudica nunca a la variedad de propuestas de los niveles, que es lo verdaderamente importante.

La banda sonora tiene sus momentos, siendo quizá el mayor pero de todo el conjunto. Ni mucho menos es mala, simplemente no es memorable ni tiene un nivel consistente. Tiene algunos temas excepcionales salteados de otros bastante más dulces y blandos, olvidables. Destaco especialmente las canciones contra los jefes (momentos que recuerdan mucho a esas peleas de los 8-16 bits donde había que aprender patrones casi de memoria para sobrevivir, siendo además fundamental si buscamos el 20/20 en salud del nivel). Los soniditos de Yoshi resultan especialmente adorables.

En definitiva, Yoshi Wooly World dista mucho de ser una producción modesta o uno de esos juegos notables que rellenan un catálogo. En mi opinión, nos encontramos ante el primero de la franquicia que hace cuestionarse realmente la supremacía total de Yoshi´s Island como mejor integrante de una sub-saga con más sombras que luces a lo largo del tiempo. Partiendo de premisas jugables similares, este videojuego de Good Feel apuesta más por ser asequible en su superación, pero tan difícil como el mejor juego de plataformas 8/16 bits 2D si queremos obtener todo lo que puede llegar a ofrecer.

No hay dos niveles iguales, siendo un derroche de originalidad, buen diseño, complejidad, recovecos ocultos y aprovechamiento al máximo de todas las variantes jugables, sabiendo recompensar al que se toma su tiempo en morir una y otra vez y explorar todas las vertientes que le muestra el nivel. ¿Y si arrastro este chomp para la derecha en lugar de para la izquierda que indica la fase? ¿Habrá una nube oculta en ese sitio que ocupaba aquel enemigo? ¿Por qué hay un shy guy volando aquí, si en apariencia no hay nada? ¿Y si intento alcanzar esa plataforma inferior, aunque sea un riesgo? Todas estas decisiones nos encontrarán, y tomarlas siempre otorga una recompensa.

Wii U está ofreciendo grandes experiencias en un género prácticamente olvidado como son las plataformas 2D, y Yoshi Wooly World es quizá el mejor representante del mismo desde la llegada de DK Country Tropical Freeze. Es muy difícil ponerle pegas, salvo en el apartado sonoro, puesto que tiene un balance tremendo, sabiendo adaptarse a los noveles (potenciadores, modo relajado, niveles fáciles de superar) y a los veteranos (extras difíciles de encontrar, momentos de riesgo, checkpoints espaciados que requieren tener cabeza para no perder tiempo) en una enorme variedad de situaciones.

Si eres un amante de los videojuegos de plataformas 2D que está dudando (con total fundamento, teniendo en cuenta los últimos movimientos de la compañía de Mario) si este juego será otras de esas propuestas simpáticas y coloridas de segunda fila de Nintendo que salen de vez en cuando para rellenar catálogo, destierra dicha idea de tu cabeza, y lánzate a por él sin dudarlo. Es difícil decir si es mejor que el Yoshi´s Island original, porque sus propuestas jugables difieren. Pero es, sin duda, el primero que es capaz de mirar de tú a tú a aquella legendaria y original experiencia. Y uno de los mejores proyectos que han visto la luz en este 2015, año de las promesas de futuro y los retrasos constantes.

Gracias por tu tiempo, y por leer el artículo.

Un saludo.

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Acerca de JC_ADX

23. Psicólogo y escritor. Autor de las novelas Memorias de un Oscuro Deseo e Hija del Agua. Creador del blog Hobbie Street. #YNWA Ver todas las entradas de JC_ADX

One response to “Análisis: Yoshi´s Wooly World

  • awenjavi

    Cuando vi los tráilers, me dio la impresión de que era un título, como dices, de segunda fila. Y, a juzgar por tu análisis, parece que me equivocaba.

    Es una pena lo de la música, ya que la del Yoshi’s Island original me parece excelente. Sin embargo, este será un juego asegurado en mi estantería para cuando decida (de una vez) comprarme la Wii U.

    Muy buen análisis, ¡un saludo!

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