Análisis: Persona 4 Dancing All Night


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Hay poco que pueda añadir a estas alturas respecto a Shin Megami Tensei Persona 4, uno de los videojuegos del género de rol más sobresalientes que han sido lanzados en los últimos años. Ya hablé de él no una, sino dos veces, en dos sendos textos en los que traté de ilustrar todo lo que me hacía pensar que estábamos ante una obra capaz de marcar un antes y un después en esta industria. Este punto de vista no fue aislado, y la aventura de los chicos de Inaba alcanzó el reconocimiento mundial, siendo Atlus consciente del gran fenómeno que tenía entre manos.

El resultado de esto fue la puesta en marcha de un ambicioso plan para extender el universo de la cuarta entrega en varios ámbitos. Así, surgieron dos series de anime basadas en la historia del juego, una OVA que extendía los acontecimientos de uno de los varios finales de la aventura, figuras, discos reinterpretando su excelsa OST, y, por supuesto, videojuegos, que buscaron explorar horizontes nuevos en la franquicia sin olvidar una de sus señas de identidad, como es la historia y el tremendo mimo a la caracterización de sus personajes.

Llegaron así hasta dos videojuegos del género de la lucha, co-desarrollados junto a los virtuosos Arc System Works, llamados Persona 4 Arena y Persona 4 Arena Ultimax para PS3 y 360, donde además teníamos la oportunidad de conocer más acerca de qué había sido de los protagonistas de Persona 3 tras su aventura, prácticamente a la altura en calidad de la de Persona 4. No fue el único juego donde tuvieron un punto en común, puesto que ambos grupos se cruzarían también en una obra que fusionaba el sistema de juego RPG de los Persona originales con el Dungeon Crawler de Etrian Odyssey, obteniendo así el notable Persona Q para Nintendo 3DS.

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Pero sin duda, de todos los spin-offs de la franquicia, el que más sorpresa causó en su momento (y cierto impacto negativo, ya que se anunció en medio del hype por las insinuaciones de Atlus sobre la llegada de Persona 5) fue este Dancing All Night. Inicialmente concebido como una colaboración con los desarrolladores de los Hatsune Miku, Crypton Future Media, el proyecto sufrió una re-estructuración y retraso para acabar en manos de Atlus y su P-Studio, totalmente novato en el género musical. Planeaba así sobre él la sombra de la duda, de la posibilidad de tener, por vez primera, un juego mediocre que llevase el nombre de una franquicia de garantías como Persona.

Sin embargo, Atlus parece incapaz, a día de hoy (salvo excepciones puntuales) de no tomarse totalmente en serio cualquier desarrollo en el que se embarque, ya sea un juego principal de una saga o un spin-off, y Persona 4 Dancing All Night es buen ejemplo de ello, convirtiéndose en una absoluta sorpresa inesperada, y el homenaje y cierre perfecto a las aventuras de un grupo al que los jugadores que tantos juegos han vivido junto a ellos les han cogido un enorme cariño. Se abre el telón del último acto para el Investigation Team, y en el escenario les aguarda una coreografía para reafirmar todo lo que han vivido…

Historia

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Antes de comenzar este apartado, debemos tener en cuenta una cosa muy importante, y es que la trama de P4DAN tiene lugar después de los acontecimientos del True Ending de Persona 4 Golden (lanzado también en PSVita) obviando los acontecimientos de los Arena y la presencia de Marie en la historia. Por tanto, es una historia pensada para los fans que ya saben de sobra todo lo que se puede conocer acerca de este pequeño universo que Atlus ha desarrollado en torno al juego. Incluso me atrevería a decir que jugar a Persona 3 es recomendable, porque hay pequeños guiños a su historia.

Todo comienza con una cinemática anime donde vemos una audición para convertirse en idols, las aclamadas cantantes adolescentes que arrastran legiones de fans y montañas de dinero en el mundo del espectáculo de Japón. Una de ellas abandona el casting, cuando advierte la presencia de una muchacha que le resulta muy familiar, por lo que decide seguirla hasta una habitación oscura, donde cae de bruces contra el suelo al no poder orientarse, cayéndose de sus manos todo el contenido de la bolsa que llevaba. Mientras la recoge, advierte algo extraño, levanta la cabeza…y presencia una horrible visión.

Después de esto, nos encontraremos en la conocida Velvet Room, donde Margaret, la asistente de Igor (el gran maestro de la sala, y encargado de las fusiones y guía del protagonista en todos los juegos principales de la saga) nos contará de forma retrospectiva la última historia del Investigation Team de Inaba, a modo de ilustrar cómo su ejemplo puede servir para futuras generaciones de usuarios de la Wild Card y los Persona. En ningún momento conocemos la identidad del interlocutor de la mujer, lo cual es una bonita puerta abierta a la especulación.

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La trama de P4DAN tiene lugar, como he dicho, tras el final de Persona 4, donde Yu Narukami, el protagonista de la historia, ya ha vuelto a la gran ciudad tras el paranormal año que vivió en la pequeña ciudad rural de Inaba, que al mismo tiempo le granjeó vínculos inseparables con algunas personas, junto a los cuales luchó para desvelar la verdad que ocultaban los asesinatos y desapariciones en medio de la niebla, así como el secreto del Midnight Channel, un mundo dentro de la televisión donde moraban las sombras. Tenemos así una plantilla unida, con unos personajes totalmente desarrollados, y que para comprender de donde vienen requieren entender los acontecimientos personales y colectivos del juego original.

Para los que jugaron P4 y además completaron los Social Links del grupo, no les será extraña la situación que se nos presenta, y es que la premisa principal del juego es el regreso de Rise Kujikawa, una idol que decidió tomarse un largo descanso de sus actividades en Inaba, al mundo del espectáculo, lo cual no se siente capaz de hacer sin contar con la ayuda de sus amigos.

Pero estos no tienen formación alguna, por lo que deciden, para ayudarla, tomar clases para apoyarla como bailarines secundarios en su coreografía. El inicio de la historia nos emplaza en los días previos de su gran debut, el Love Meet Bonds Festival, donde también tendrá que competir por la atención con el floreciente grupo Kanamin Kitchen, las cuales estrenarán una canción inédita en el festival.

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Pronto, la historia se complicará más allá de una mera preparación de coreografías, y nos veremos envueltos en un nuevo misterio que implicará secuestros, la extensión masiva de un extraño rumor acerca de una idol muerta, y la aparición de un nuevo mundo paralelo que requerirá de una nueva y última reunión del Investigation Team para esclarecer todos los misterios que se ocultan tras esta situación. El resultado de esta historia, más que una excusa para ponernos a bailar (lo cual es lo más habitual en este género) es un homenaje precioso a lo que significó Persona 4, y un cierre más que digno a la historia de estos personajes.

Esto lo hace tomando el esquema de desarrollo de la trama de P4 y replicándolo, pero con una pequeña vuelta de tuerca. Si en el original la forma de resolver los conflictos era dejar de lado el engaño y confrontar las palabras de la sombra como parte del propio yo, aceptando así la verdadera identidad (todo ello tomado de la filosofía analítica del psicólogo Carl Jung), P4DAN juega con el opuesto, que al mismo tiempo representa una posible crisis de regresión en el proceso de aceptación del yo: ser quien uno quiere genera sufrimiento, y provoca que los demás no te acepten por ello. Por ello, para ser feliz y conectar con todos, se debe dejar de lado la propia identidad y ser el “yo” que todos esperan que seas. Ante esto, la respuesta debe ser la reafirmación de la propia identidad.

Así, nos encontraremos con una serie de personajes, paralelos a los miembros del Investigation Team, que se verán tentados a abandonar su verdadero yo en favor de un yo falso que les otorga tranquilidad y elimina el sufrimiento. Como los protagonistas de P4 han aceptado plenamente sus verdaderas identidades al confrontar a sus sombras, tendrán que expresar a aquellos que dudan todo lo que ellos son, ilustrando así el valor de ser uno mismo aun cuando podría no ser el camino más fácil. De este modo, se cierra en cierta medida el círculo iniciado con la “aceptación del verdadero yo”, transmitiendo el mensaje de la necesidad de aceptarlo al mismo tiempo que no será un camino fácil.

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Sin embargo, las leyes del mundo en el que se encuentran, conocido como el Midnight Stage, no dejan pie a la violencia física contra nadie de los que allí se ocultan. La mente maestra de ese mundo, que permanecerá oculta gran parte del tiempo, lo deja bien claro: nadie puede dañar, ni sufrirá daño. Todo está preparado para que se sientan inclinados a abandonar el sufrimiento de su verdadero yo y “conectar” con el vínculo que les ofrece, convertirse en lo que la masa quiere, abandonando su identidad en pos de una felicidad utópica. Ante la imposibilidad de poder imponer su verdad luchando, Yu y sus amigos tendrán que expresar de otro modo su identidad. Y como la música es una de las formas de arte más claras para lograrlo, lo llevarán a cabo a través de las canciones y las coreografías.

Quizá el mayor punto flaco de esta parte de la trama de P4DAN es al mismo tiempo su principal intención, y es el hecho de homenajear a la del juego original en todo momento. Al comprimir todos los hechos en pocas horas, el patrón de “explorar un lugar – no aceptación de la identidad – lucha contra jefe – aceptación de la identidad” se repite demasiado, y de hecho no varía a lo largo de todo el segmento, apenas enriquecido con pequeñas pinceladas sobre la historia oculta detrás de todo el misterio que mantiene al jugador elucubrando acerca de la identidad del culpable (que, como en P4, es desconocida, si bien, a mi juicio, no es tan sorprendente en este caso, al saber ya los “trucos lógicos” que Atlus emplea para ocultarlo).

La variedad de la historia aumenta gracias a que se divide, al contrario que en P4, en diferentes puntos de vista que ocurren, a veces de modo paralelo y otras retrocediendo en el tiempo. Tendremos hasta 3 visiones diferentes de los acontecimientos, sin contar pequeños “anexos” que expanden a distintos personajes secundarios que debutan en esta historia. Kanami Mashita, la líder del grupo idol Kanamin Kitchen, mencionada en P4 como la floreciente competencia de Rise, será la que lleve el peso argumental en las partes del mundo real, donde, junto a Nanako y Dojima, preparará el festival Love Meets Bonds al mismo tiempo que investiga los misteriosos acontecimientos que ocurren, y que podrían afectar a su propia identidad.

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Finalmente, lo que P4DAN nos ofrece es una historia que, muy probablemente, es la mejor que se ha creado para videojuego musical alguno en la historia del género (si bien es en cierto modo “tramposo”, ya que no es un género donde esto tenga mucha atención). Es totalmente fiel a los preceptos del P4 original, y los guiños a situaciones ocurridas en éste serán constantes. Los personajes mantendrán su identidad, y además veremos cómo la han interiorizado más allá de lo que vimos originalmente. En concreto, destacaría principalmente de ella su tramo final, muy significativo y simbólico como cierre de la historia de estos personajes que tanto tiempo nos han acompañado.

La parte de misterio se mantiene, y apuesta por, en lugar de mantener al jugador en vilo respecto a la identidad del asesino, por hacerle sospechar de muchas personas distintas, todas cuadrando, para finalmente dar un gran giro de tuerca. El baile, lejos de ser introducido de forma ridícula y forzada, tiene una coherencia argumental tremenda, tanto en los acontecimientos del mundo real (los personajes se sacrifican para ayudar a Rise) como en los del Midnight Stage (la música como forma de expresión de la identidad). Atlus sigue demostrando que no dejan absolutamente nada al azar, y que argumentalmente tienen muy pocos rivales en esta industria.

Es cierto que P4DAN tiene algunos problemas de ritmo, y los segmentos del Investigation Team son algo repetitivos en su planteamiento narrativo (siempre siguen el mismo esquema aunque varíe el contenido), pero la profundidad argumental es digna de elogio, siendo una trama que muchos JRPG no pueden presumir de tener. El profundo mensaje que oculta, la defensa de la propia identidad frente a la adopción de una máscara que proporcione aceptación social, se lleva a cabo de una forma brillante, y sirve al mismo tiempo como un gran homenaje al concepto del juego original. Quien esperase una excusa para volver a ver a Yu, Chie y compañía, se va a encontrar con, literalmente, “Persona 4 FES”. Un epílogo casi perfecto para una historia memorable.

Gráficos

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PSVita muestra su mejor cara con Persona 4 Dancing All Night, mostrándonos unos modelados de personaje súper detallados, yendo bastantes pasos más allá de lo visto en Golden (que al fin y al cabo es un port remasterizado de PS2). El mayor punto negro que les puedo sacar es la expresividad facial, que no es excesivamente variada, el diseño de las sombras de las canciones normales, poco variadas, y algunas texturas algo inferiores en algunos trajes. Pero por lo demás, las coreografías y los giros de cámara en las canciones están perfectamente implementados (aunque en los bailes por parejas no hay tanta variedad de escenas, apenas 1 por canción) y no hay ralentización alguna, aunque también es cierto que el juego no es muy exigente ni tiene entornos abiertos, apenas limitando el uso de su motor 3D a las coreografías.

En el modo historia, todo procede de un modo igual al que podemos esperar de una visual novel, por lo que tendremos detallados artworks 2D muy fieles a lo visto en Persona 4 Golden, y escenarios estáticos muy detallados. También tendremos algunas imágenes específicas para escenas capitales de la trama, y escenas en formato anime. Lo peor que podemos encontrar en este apartado procede del diseño de menús, bastante pobres, aunque funcionales, y el layout al tocar las notas, ya que los rótulos de la puntuación al pulsar una pueden ocultar las que vienen después, y confundir al jugador.

Sonido

En un videojuego musical, este es de los apartados más importantes, y en P4Dancing hay algunos claro-oscuros evidentes, y proceden no tanto de la parte de la calidad, sino de la variedad. Tendremos 27 canciones jugables, más algunas que forman parte de la OST ambiental de la historia, todas remezcladas del P4 original, algunas con un gran acierto, y otras excesivamente techno discotequeras, perdiendo gran parte de la esencia “pop” de la banda sonora, incluso haciendo que algunas canciones, por haber sido estiradas, pierdan hasta su propia identidad.

Además, algunos de estos temas aparecerán varias veces, con distintos remix de distinta factura (este es el caso, por ejemplo, de Shadow World). Esto no sería demasiado criticable, pero el hecho de que haya ausencias notorias como The Genesis o las canciones de las mazmorras que exploramos, y otras que son ofertadas como DLC de pago, como la canción de créditos Never More, Break Out Of, o los temas de opening y ending de los anime, empañan en parte este apartado y hace más difícil defender la selección final de canciones, que opta por repetir canciones antes que dar otras más míticas, por las que incluso cobra.

Contaremos además con el doblaje únicamente en inglés, lo cual, al menos en mi caso, no es excesivamente molesto, si bien es cierto que el Dual Dub siempre es la mejor alternativa para aquellos que prefieren las voces originales japonesas (usualmente superiores en interpretación y sentimiento a las inglesas, más “forzadas”). Hay además algunos cambios de doblador, como en el caso de Rise, y puede chocar en cierta medida ver a Yu (el protagonista callado de P4) parlotear con la voz del torpe detective Adachi, pero creo que se ha mantenido la esencia de los originales, y te acostumbras rápidamente.

Jugabilidad

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Persona 4 Dancing All Night nos ofrece dos variantes principales para disfrutarlo: Story Mode y Free Dance. En el primer caso, se intercalarán las secuencias de la trama, narradas a modo de visual novel (esto es, únicamente leyendo texto entre avatares 2D estáticos, intercalando algún artwork o escena anime de por medio) debiendo tocar de vez en cuando alguna canción en baja dificultad (incluso si elegimos el setting más alto para la historia). Esto hace que el principal atractivo de esta variante sea disfrutar de la trama, ya que no nos ofrecerá reto alguno, más allá que familiarizarnos con la mecánica de cara al modo que esconde toda la carne en el asador.

Dicha historia se muestra en forma de árbol, y divide cada uno de sus capítulos en una serie de secuencias que podremos ver de forma independiente. Hay varias tramas que ocurren cronológicamente a la misma altura, y otras que tienen lugar como precuela. En este sentido, el juego es bastante lineal, ya que desbloquearemos todo de forma serial, salvo una pequeña sorpresa que nos espera al superarla. Cada X secuencias dentro de un capítulo, tocaremos una canción en Easy, y esto suele ocurrir cada 40 minutos a veces, por lo que, si no se viene a este modo con la mentalidad de leer una visual novel con jugabilidad puntual, puede decepcionar.

Para los que quieran acción directa, Free Dance nos presenta la lista de canciones (que se irá ampliando conforme superemos temas) dividida en 3 dificultades: Easy, Normal y Hard (más otra oculta, All Night, que se desbloqueará al avanzar en la historia). En cada una de ellas se irá complicando la disposición, cantidad y velocidad de las notas, pero manteniendo todo el mismo objetivo: alcanzar el final de la canción con el medidor de ánimo de las Sombras al menos en verde, lo cual hará que el tema se considere superado. Este medidor se incrementa a base de realizar combos largos, y disminuye si fallamos demasiado, hasta el punto incluso de expulsarnos de la canción si lo hacemos muy mal.

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Al elegir una canción, tendremos la opción de modificar la vestimenta del personaje principal que baila (está determinado previamente quién es) y modificar el bailarín secundario (entre varias opciones, que se amplían conforme superamos la canción con distintos ayudantes). Podremos cambiar la ropa, y poner hasta dos accesorios, además de cambiar la velocidad de aparición de notas o activar ciertos modificadores que facilitan la consecución de la canción (por ejemplo, hacer que pulsemos las notas con cualquier botón, o un Good no rompa el combo) o la dificulten (aumentando la velocidad de las notas, haciendo que desaparezcan al poco de mostrarse, tocando la canción en modo espejo…). También podremos ver la coreografía, modificar ajustes generales, o ver un “perfect play” para aprender a tocarla.

El planteamiento jugable opta por algo más cercano a obras como Superbeat Xonic (notas avanzando desde el centro al exterior) que a los Hatsune Miku en los que inicialmente se basaba (notas que llegan de los extremos superior e inferior hacia el centro). Tendremos con 6 botones de acción: arriba, izquierda, abajo, triángulo, círculo y equis, los cuales tendremos que combinar para alcanzar las distintas notas. Puntualmente necesitaremos también los sticks (o botones R/L) de PSVita, pero entraremos en ello a continuación.

Tendremos cuatro tipos de notas, que se desplazan paulatinamente hacia los botones que pulsaremos para acertarlas en función del ritmo instrumental (importante en las canciones vocales): las doradas con forma de estrella, que solo requieren una pulsación simple, las verdes, que exigen mantener el botón (o botones, ya que hay dobles) hasta que finalicen, y las moradas dobles, ante las que hay que presionar dos botones a la vez (usualmente simétricos, es decir, arriba y triángulo, si bien en dificultades altas puede desincronizarse este hecho).

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Por último, tenemos las notas “circulares” azules, que tendremos que pulsar con una breve inclinación del stick izquierdo o derecho  (o botón L/R si así lo configuramos), como si fuese el “srcatch” de un DJ. Todas las notas se suman a nuestro combo, pero estas últimas no lo rompen en el caso de fallarlas, lo cual, no obstante, tendrá implicaciones en la calificación final de la canción.

Tendremos hasta 4 posibles puntuaciones por nota, que dependen de si la hemos pulsado justo cuando debíamos o la hemos fallado estrepitosamente. Son así Perfect, Great, Good y Miss, manteniendo el combo las dos primeras y rompiéndolo las siguientes. Una vez finalizada la canción, seremos puntuados en función de si hemos superado la canción (Stage Clear, Brilliant, King Crazy) o no (Not Clear). Es sencillo alcanzar el Brilliant, pero el King Crazy exige no haber roto el combo, no tener Good ni Miss, y haber pulsado además todas las notas circulares, además de haber superado los Fever Time de la canción, lo cual a veces es muy exigente, sobretodo en dificultades altas.

Los Fever Time se activan pulsando 3 notas circulares brillantes, donde la palabra “Fever” brilla. En ellos, será más sencillo subir el ánimo de las sombras, y usualmente se nos unirá un compañero de baile (y coinciden en dificultades altas con las secciones más duras de cada canción). Una vez superado un tema (podemos ver su duración en pantalla) se nos otorgará un Score y una cantidad determinada de dinero (modificadas en base a los objetos activos en ese momento), además de alguna ventaja determinada como un nuevo compañero para la canción o más objetos para comprar en la tienda.

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Este planteamiento jugable requiere un periodo de adaptación inicial si se viene de otros juegos musicales de corte más clásico, ya que se desincronizan en cierta medida los ojos y las manos, debiendo estar pendientes de ambas mitades de la pantalla al mismo tiempo para no perderse las notas, para lo cual hay que dividir el trabajo y romper la coordinación ojo-mano (como ocurre en ocasiones al tocar el piano). Podemos encontrarnos además en fallando si nos guiamos por la disposición visual, ya que un Perfect no coincide con la nota completamente dentro del círculo, o que los rótulos tapen algunas de las notas, e incluso, en dificultades altas, que tengamos secuencias difíciles de tocar por no contar con velocidad ocular suficiente.

En este sentido, el juego es algo más difícil de dominar respecto a otros musicales, ya que su dificultad reside en imprecisiones propias más que en falta de habilidad del jugador. Pese a ello, es muy modulable, permitiendo activar tantas ayudas como necesitemos, así como ralentizar las notas lo suficiente para poder “verlas venir”. No será difícil empezar a tener muchos King Crazy en fácil y normal, y poder superar fácilmente canciones en Hard. All Night añade una capa más de dificultad porque las notas verdes y moradas no son simétricas (pueden requerir pulsar triángulo e izquierda, y esto en pantalla se representa como arcos diagonales que, si son consecutivos, pueden confundir).

Todo el dinero obtenido lo podremos invertir en la opción Shopping, que esconde la tienda de Tanaka (un pequeño homenaje a P4), la cual oferta productos en 3 categorías: objetos, que son los distintos modificadores de ayuda y penalización a la canción (los primeros disminuyen la dificultad, pero también el Score y dinero obtenido, y los segundos a la inversa), trajes, donde cada personaje tendrá una amplia variedad de vestimentas, algunas vistas en el juego original, y otras nuevas, y accesorios, que sigue idéntico patrón, usualmente divididos en gafas y cascos de música. Conseguirlo todo requerirá algunas horas.

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Quizá lo peor que se le puede achacar a P4DAN en este apartado, pequeñas imprecisiones aparte, es la escasa oferta de canciones. 27 temas (29 si sumamos los DLC gratis), siendo además algunos de ellos el mismo con variantes, se antojan algo escasos en una consola que tiene una oferta amplísima del género, con juegos como Hatsune Miku Project Diva (40 canciones), IA/VT (50 canciones) o DJMax (+50 canciones). P4DAN solo tiene más canciones que Senran Kagura Bon Appetit, y, aunque sigue siendo un número superior a otros del género como EBA u Ouendan, se antoja algo escaso para los estándares actuales, y más cuando para ampliar su número y variedad hay que pasar por caja.

La extrema exigencia para lograr el King Crazy también puede hacer frustrante la dificultad más elevada, y la historia, aunque tiene una amplia calidad, no es un reto para los aficionados al género musical, que además pueden no estar dispuestos a tragarse secuencias de texto de 40 minutos entre canción y canción. En este sentido, P4DAN se ha diseñado teniendo en mente más a los seguidores del JRPG original que a los aficionados a los musicales, que tienen ofertas mucho más específicas para ellos. Aquí, todo está diseñado para generar nostalgia a los fans de Persona, con ciertas dosis de fanservice en trajes o guiños puntuales.

Otros

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El modo historia de P4DAN se puede completar aproximadamente en 9-10 horas dependiendo del ritmo de lectura, y necesitaremos aproximadamente 20-25 horas para lograr el platino, el cual es bastante asequible y apenas tiene un reto considerable si se domina su sistema de juego. No obstante, el juego esconde un sistema interno de medallas que propone un pequeño reto más allá del platino, y puede extender su duración a unas respetables 30 horas, lo cual, para el 100% de un juego musical, es relativamente razonable, aunque podemos sumarle DLCs, superar nuestros récords, lograr el King Crazy en todas las canciones…

Contamos con una completa base de datos en la opción Collection donde podremos hacer las siguientes cosas: escuchar las canciones que hemos desbloqueado, ver detalles de los diferentes personajes que integran la historia del juego, observar la colección de artworks que iremos desbloqueando al avanzar en el modo historia, comprobar nuestras puntuaciones máximas por canción y dificultad, ver las repeticiones que el juego nos permite guardar, y un glosario de términos, significado de las canciones…

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Además, aquí tendremos en la esquina superior el tiempo invertido y nuestro contador de medallas, las cuales nos proponen superar todas las canciones, obtener X Brilliants, acumular una cantidad determinada de dinero o comprar todos los objetos de la tienda. Muchas de las cuales se obtienen al progresar en el trofeo de platino (relativamente asequible, ya que no hay trofeos perdibles y lo más difícil es obtener el dinero necesario para agotar la tienda), pero algunas requieren algo más de trabajo.

Respecto al DLC, tendremos la opción de comprar trajes y  accesorios por 1.99€ o 2.99€, canciones individuales por 0.99€, packs de dos por 1.99€, y canciones con personaje y coreografía por 4.99€, y se irán incorporando paulatinamente más. Con esto, podemos casi doblar el número de canciones disponibles, pero en mi opinión es criticable que precisamente las mejores del juego procedan por esta vía, y se haya optado por excluirlas dejando en su lugar remix de canciones duplicadas. El coste de las canciones con coreografía es además excesivo, y más teniendo en cuenta que el personaje obtenido no tiene impacto en la historia o en otras coreografías.

Conclusión

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Persona 4 Dancing All Night es un videojuego musical dirigido directamente a los fans de la historia original de Inaba, funcionando como un epílogo, un homenaje a lo que aquella trama casi perfecta significó, ofreciendo un cierre que oculta un gran mensaje: reafirmarse en la propia identidad que tanto cuesta aceptar, frente a vivir enredado en la falsedad solo para huir del dolor. Los personajes que tanto recuerdan los fans estarán ahí tal y como fueron, y los guiños serán constantes. La premisa del baile está muy bien implementada, y será una bonita aproximación alternativa a aquella gran OST.

Sin embargo, únicamente como juego musical se queda ligeramente cojo, pues la variedad de canciones es muy reducida, 27 (con 2 DLCs gratuitos), haciendo que para poder equipararse en número a otros juegos del género como los Hatsune Miku o DJMax, debamos pasar por caja, a veces con un sobrecoste demasiado alto (5 euros por canción que incluye coreografía) y solo indicado para fans acérrimos de Persona. Además de la escasa oferta, la jugabilidad tiene ciertas imprecisiones (notas solapadas, dificultad injusta a alta velocidad en Hard y All Night, y cierta ruptura de la lógica del ritmo/notas a pulsar), si bien logra cumplir con solvencia al poco tiempo de acostumbrarse a ella.

A la hora de plantearse su adquisición, deben tenerse en cuenta dos cosas: si no se ha disfrutado Persona 4, se perderá gran parte del atractivo de este P4DAN, y además se presenciarán muchísimos spoilers que arruinarán la experiencia del original, por lo que es casi imprescindible jugarlo después del JRPG. Si no te gustan los juegos musicales, cumpliendo la primera condición se puede obtener un buen rendimiento del mismo, con 10 horas de trama visual novel de altísima calidad. Si ambos factores son positivos, es una compra obligada, teniendo no obstante en cuenta que la parte de historia es superior a la musical, que no es lo mejor que ha dado el género en PSVita.

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Gráficamente es bastante sólido, mostrando unos modelados notables, y unos artworks en el modo historia muy detallados, si bien esto contrasta con la calidad de los menús, algo parcos y sin demasiado de la personalidad que suelen tener en los juegos de Atlus. En lo referente al apartado sonoro, hay remixes bastante buenos, pero otros que rompen en cierta medida la canción original, y el hecho de repetir canciones en una OST con una rica variedad, dejando notorias ausencias, algunas para cobrarlas, es criticable. El doblaje está únicamente en inglés, y si bien cumple, habría sido de agradecer contar con dual dub.

Podremos obtener su trofeo de platino en unas 20 horas si somos habilidosos, y la mitad de las mismas serán presenciando una historia que procede más como una visual novel que como un juego musical (mucha separación entre texto y jugabilidad, y además tocaremos en Easy, lo cual quita el poco reto que pudiese haber) por lo que este juego está específicamente indicado para los fans de Persona, ya que los fans solo de lo musical no comprenderán la historia, y tienen además en Vita otras ofertas más indicadas y con más cantidad de temas, como Hatsune Miku.

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Pese a estas pegas, Persona 4 Dancing All Night es digno de llevar el nombre de la franquicia, habiendo superado Atlus la importante barrera que se creó con el anuncio de este peculiar spin-off que tanto parecía alejarse de la esencia y aspiraba solo a ser fanservice. Solo con la historia, los fans ya quedarán contentos y sentirán una constante coherencia argumental, y además tendrán suficiente contenido para disfrutar, en el caso de conseguir todas las medallas que propone el juego o adquirir algún DLC, durante más de una treintena de horas. Inaba está cerrando su telón, cediendo el testigo a los ladrones de Persona 5. Y esta aventura de baile es perfectamente digna de llevarse este último aplauso.

Gracias por tu tiempo, y por leer el artículo.

Un saludo.

(Copia del juego proporcionada por Badland Games)

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Acerca de JC_ADX

23. Psicólogo y escritor. Autor de las novelas Memorias de un Oscuro Deseo e Hija del Agua. Creador del blog Hobbie Street. #YNWA Ver todas las entradas de JC_ADX

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