Relato: Capricho de Ceres – Diario de Bitácora


artículo relato 1

En esta ocasión, os traigo al blog un tipo de publicación diferente, como es la presentación de un proyecto que llevo bastante tiempo trabajando junto a una persona de la que hoy no solo os voy a hablar, sino de la que también os voy a mostrar los frutos de su talento. Como bien sabéis, además de publicar en Hobbie Street desde el año 2008, también soy escritor de novelas, contando actualmente con dos (Memorias de un Oscuro Deseo e Hija del Agua) en el mercado, y de las cuales hablo en una pequeña sección del blog que habilité hace poco. Pero hoy el protagonismo no lo tienen ellas, como veréis pronto, y realmente el relato que podréis leer en los siguientes párrafos es solo una pequeña parte de lo que pretendo contar.

A la hora de escribir, soy una persona que tiendo a visualizar mentalmente las escenas. La música suele ser una constante a la hora de componerlas en mi cabeza y luego lograr darles forma en palabras. El anime japonés es, en cierta medida, una influencia importante a la hora de estos planteamientos, y siempre tuve un viejo anhelo, el de ver cobrar vida a mis personajes más allá de las páginas de mis novelas o las descripciones que de ellos hago. Sin embargo, he de reconocer que el dibujo no está entre mis principales virtudes, lo cual no ha hecho posible que esto se cumpla. Hasta ahora.

Y en este punto entra la persona que ha hecho posible ese sueño y con la cual tengo el placer de colaborar. He sido testigo de sus obras desde hace tiempo, y, por la relación de amistad que desarrollamos posteriormente, también sé el tipo de filosofía que aplica a su trabajo, muy similar a mi forma perfeccionista de funcionar y aplicando una dedicación absoluta a cada proyecto que emprende.

Fue esto lo que me llevó a hacerle llegar una propuesta en la que venimos trabajando mucho tiempo y de la que ambos hemos aprendido muchísimo, y ahora puedo por fin presentar oficialmente: Helena B. (también conocida como Moogle en los foros de MeriStation o @every_avenue en Twitter) está realizando ilustraciones de personajes y situaciones de mis novelas, dotándole a mis personajes de un estilo propio y la posibilidad de existir más allá de las páginas, cobrando así otra vida. Pero, ¿quién es Helena? En los siguientes párrafos de este texto podéis descubrirlo con sus propias palabras. Así mismo, todas las imágenes que ilustran esta entrada son ejemplos de los proyectos que ha venido haciendo este tiempo. Sin más dilación, os dejo con ella:

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¡Hola a todos!

Mi nombre es Helena, tengo 24 años y vivo en Huelva. Aunque me he graduado en Derecho, siempre he querido dedicarme a la ilustración. Todo empezó cuando tenía 8 años, estaba viendo dibujos animados y pensé que yo también quería hacer algo así. Al principio le pedía a mi madre que dibujara para mí, pero poco a poco empecé a hacerlo yo por mi cuenta. No hace falta decir que mis primeros intentos fueron un completo desastre, pero eso solo me alentaba a seguir intentándolo, siempre he sido muy cabezota. Desde entonces, no he dejado de dibujar. Algunas veces con mejor resultado, otras con uno peor, pero siempre disfrutando de lo que hago.

Mi terreno es el diseño de personajes, y mi estilo está muy influenciado por grandes dibujantes como Tetsuya Nomura, Shinegori Soejima o Hayao Miyazaki, entre muchos otros. No pretendo crear obras realistas, sino sencillas y llenas de expresividad. Mi meta es seguir trabajando y mejorar con cada ilustración. Hace aproximadamente un año, Joaquín se puso en contacto conmigo a través de un foro en el que ambos participamos. Había visto mi trabajo en Twitter (@every_avenue)  y me ofreció un magnífico proyecto: dar vida a los personajes de sus libros. Me pareció un reto y una excelente manera de perfeccionar mis habilidades, y sin pensármelo dos veces acepté encantada.

A día de hoy sigo trabajando en los personajes de Hija del Agua, su última novela, pero la escena que hoy os presento es de un relato que ha publicado recientemente. Tanto para este encargo, como para el del libro, he optado por un estilo desenfadado en el que utilizo técnicas mixtas. Soy de la opinión de que digital y analógico no son realidades que deban competir, sino compenetrarse, y por eso utilizo ambas en el proceso de desarrollo. Este, en concreto, es un boceto realizado a mano y con el color a ordenador.

¡Espero que os guste el resultado final y poder traeros en breve nuevas escenas!


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Uno de los trabajos en acuarela de Helena.

Os cuento un poco más. El proyecto que tenemos en común es una colaboración a medio y largo plazo, donde prácticamente todo personaje relevante de mis novelas (empezando por Hija del Agua) cobrará vida en los múltiples estilos con los que ella experimenta al dibujar, siempre con un marcado estilo manga. Es una persona con una evolución constante y una actitud ejemplar a la hora de afrontar su tarea, por lo que no podía pensar en nadie mejor para recorrer este camino donde yo mismo intento mejorar constantemente como escritor con una visión similar.

Sus dibujos son un proyecto independiente a mis novelas, sin ánimo de lucro por ninguna de las partes, pensado tanto como una posibilidad de mejorar juntos en nuestras respectivas disciplinas, como para traer a una nueva dimensión los personajes que habéis podido leer y conocerlos mejor, así como otorgarle a Helena la difusión y exposición que, sinceramente, creo que su talento merece.

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Dark Swan, la superheroína que creó para un concurso de un salón del cómic.

Estuvimos dándole vueltas acerca de cómo presentar la colaboración, y un reciente concurso de relatos en el subforo Literatura de MeriStation sirvió como el aliciente perfecto para ello. Me presenté al mismo con un pequeño relato de ciencia ficción (lo primero que escribo en el género desde el final de Memorias de un Oscuro Deseo) que, en cierta medida, es el germen de un proyecto más grande que estoy preparando para el medio plazo, en lo que será mi regreso al género con el que empecé, pero desde una perspectiva totalmente distinta.

Así, Capricho de Ceres: Diario de Bitácora, es el punto de partida perfecto para ver qué depara el futuro de ambos: tanto el mío como autor, como el de los proyectos que poco a poco Helena irá haciendo con mis novelas, y compartiremos a lo largo de los próximos meses y —esperemos— años. Sin más que añadir, os presento a continuación el dibujo de Helena que ilustra a los protagonistas del relato, los irreverentes piratas espaciales Percival y Marlene, y el texto íntegro de la versión presentada al concurso. ¡Espero que os guste, y estad atentos a los próximos frutos de nuestra colaboración y los trabajos personales de Helena!

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Percival y Marlene, los protagonistas de Capricho de Ceres – Diario de Bitácora


CAPRICHO DE CERES – DIARIO DE BITÁCORA

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Año Laksmí. Entrada 28-537

Creo que si algún día este diario de a bordo cae en las manos de la Unión, la Liga Astral, o cualquiera de los deleznables gusanos que pueblan las rocas putrefactas de los Mundos Grises, van a maldecirme de todas las formas posibles por lo ofensivo, o incluso traicionero, de muchas de mis palabras. Pero, ¿sabéis qué? No me puede importar menos. Si no fuese por esa estúpida manía que tiene Marlene de querer registrarlo todo para que seamos mínimamente organizados —aunque tampoco demasiado, para qué engañarnos— y que nos ha servido para que mi mala memoria no nos conduzca a asaltar dos veces el mismo trozo de roca, por mi habría machacado hace tiempo estos archivos.

Pero, qué demonios, habrá que continuarlos. Parece que a esa condenada mujer que tengo por esposa le gusta leerlos, y no conviene que pierda su buen ánimo. Creedme, no os conviene. En absoluto. Para nada. Y dice que si nos da por dejar esto de ir de mundo en mundo cual Robin Hood, robando a los ricos para dárselo a los pobres, que somos concretamente nosotros, podemos sacar un último gran beneficio vendiendo estas notas a alguien que desee continuar nuestros pasos o por si de repente queremos traicionar a los nombrados en ellas…siempre que lo que aquí cuento sea cierto.

Para variar, me estoy desviando de lo que quería decir. Pero es normal, ya que la verdad es que el día de hoy no ha sido especialmente apasionante. Llevábamos una racha de asaltos de gran calibre encomiable, pero quizá la providencia quiso conducirnos a un punto donde pudiésemos tomárnoslo con un poco más de calma por una vez. Seré sincero: si tengo que volver a arriesgar el pellejo contra criaturas de un tamaño tres veces superior al mío por sexta vez en la misma semana, probablemente habría perdido la poca cordura que me queda y lo escrito en esta entrada tendría aún menos sentido del que ya tiene. Pero lo siento, especialmente si es la Unión la que pone sus garras algún día sobre estos archivos: hoy me toca hablar de sus instalaciones de estudio científico.

Corro el riesgo de repetirme, ya que al fin y al cabo es la… ¿octava, novena? ¡Diablos, ya ni lo recuerdo! En fin, que no es la primera vez que nos topamos con ese tipo de almacenes de juguetes tremendamente jodidos de entender, bajo mi punto de vista, pero que por algún motivo alcanzan precios de venta de muchos, muchos ceros en ciertas subastas donde participa gente medianamente informada. Quizá estamos siendo responsables del principio de una guerra a escala galáctica con estos movimientos. ¿Pero a quién coño le importa la galaxia cuando podemos vivir de la forma que nos viene en gana sin rendirle cuentas a nadie?

En fin, no quiero prolongar vuestra agonía, especialmente si es alguien de la Unión quien me lee. Sin duda habré despertado su curiosidad acerca de cómo un grupo de malnacidos con una nave solar han conseguido colarse ya una decena de veces en sus instalaciones. Ni siquiera sé si os lo habré contado en las ocasiones anteriores, pero lo volveré a hacer: vuestra seguridad apesta. Siento si os rompo el corazón con lo directo de mis palabras, ¿pero qué queréis que os diga? Podría henchiros de orgullo diciendo que Sonny casi sufrió un ataque de nervios infiltrándose en el sistema. Pero no. De hecho, creo que batió un récord de tiempo en pirateo de instalaciones a distancia.

Sí, es cierto que al cuarto o quinto asalto la Unión se dio cuenta del truco, y reforzó la seguridad de gran parte de sus planetas, y cuando la rompimos de nuevo, lo volvió a hacer, y os lo reconozco, la nueva aún es un reto que no hemos podido superar, aunque tampoco lo hemos intentado hasta ahora, para qué negarlo. También es verdad que no todos los gobiernos delegados de la Unión…como decirlo…invierten las partidas presupuestarias en lo que se supone que deberían hacerlo. No sé si simplemente la colonia de Phillia es de quinta categoría y no les han dado fondos, o sus líderes son aún más corruptos e inmorales que nosotros mismos y los han invertido en otra cosa. Viendo el enorme centro recreativo que hay en la zona noble del planeta, me atrevería a asumir lo segundo.

—Espero que Sonny no se decepcione. Creo que es el único que está realmente emocionado con esta mierda de golpe. —Le dije a Marlene al poco de descender y colarnos en la instalación. — Parece que le tiene ganas a esos parches de seguridad nuevos. Ha oído que son infranqueables, y bien sabemos cómo se ríe en la cara de esa palabra constantemente.

Pero Sonny creo que acabó un poco decepcionado, ya que lo que encontramos fue lo que esperábamos: en Phillia habían tirado por el retrete el presupuesto destinado a seguridad, y la puerta se abrió de par en par, como los brazos de una madre que recibe a un recién nacido. Ni tenían el parche anterior instalado.  El exceso de optimismo nos hizo descuidarnos cuando salíamos con el material que consideramos merecía el esfuerzo de robarlo, e hicimos saltar una alarma que no debíamos.

Vosotros también seríais así de despistados después de sobrevivir a un combate a muerte en los suburbios de Logia-III el día anterior y no dormir casi ni medio maldito minuto por el entumecimiento y los berridos de una Marlene borracha celebrando su triunfo toda la noche con ímpetu, así que mostrad un poco de empatía. Y además aquí tuvimos que salir corriendo de los soldados de la Unión, lo cual no mejoró la situación. Habría que subirles el sueldo a estos chicos, creedme. Hicieron su papel a la perfección y convirtieron la huida en un acontecimiento bastante más divertido.

—¡Alto ahí, en nombre del gobierno delegado de la Unión en Phillia! —Dijo uno de ellos. Voz aflautada, tono ansioso y agitado. Probablemente era un recluta novato que no había tenido que hacer nada demasiado emocionante en su puesto ni una sola vez.

—No tenemos por costumbre obedecer a nadie, jovencito puñetero. — Sentenció Marlene. Recuerdo cómo me hizo gracia en ese momento escuchar su habitual voz ronca empastada, lenta y pesada y no pude evitar reírme. Era sorprendente que se tuviese en pie con la tremenda resaca que debía estar sufriendo. — Pero creo que nos va a venir bien un poco de ejercicio. Tú tienes que estar muy aburrido de este puesto, y yo necesito moverme un poco. Así que venga, ¡vamos a bailar!

Tras meter los compuestos robados en nuestras mochilas de anti-gravedad, emprendimos la apresurada huida en dirección a nuestra pequeña Capricho de Ceres, la nave solar de clase corbeta que nos “agenciamos” (cortesía de la Liga Astral) como regalo de bodas hace ya varios años, la cual se encontraba flotando no muy lejos de allí, oculta de los prehistóricos radares de Phillia gracias a la magia de nuestro querido Sonny, haciendo invisible tanto su casco como sus señales térmicas y electrónicas. Parece mentira que ese genio loco de la informática, pelirrojo, callado, flacucho y barbilampiño, haya cumplido ya los dieciocho. Ya está su edad cerca de igualar el número de sistemas que ha reventado en la última semana. Pero a pesar de todo, era como un hijo para nosotros.

Pronto nos dimos cuenta de que estábamos en una ligerísima desventaja en la persecución que habíamos iniciado. Pensadlo un poco. El peso no importaba casi nada, ya que todos llevábamos trajes de flexi-acero, lo cual no hace falta que diga que es la moda en este tiempo. Pero éramos dos desgraciados insomnes, machacados, y además Marlene tenía un fuerte dolor de cabeza tras haberse pasado bebiendo. Por otro lado, se encontraban tres jóvenes descansados, y espoleados con la seductora situación de atrapar a dos piratas espaciales. Y todo ello, probablemente, sin ser conscientes de la mareante cifra económica que alcanzaba la recompensa si nos atrapaban. Siempre he pensado que no saben plasmar bien mi rizada barba negra en los carteles, cabe decir.

A pesar de ello, no aguantamos mal la carrera. Marlene, por si no lo he dicho ya otras veces, tiene un talento natural para las persecuciones. Cuerpo enjuto (aunque bien proporcionado, lo cual le encanta que le recuerde continuamente) y baja estatura, sumado al riguroso entrenamiento al que ella misma se somete para potenciar su físico; todo lo favorece. ¡Creo haber escrito ya que cortó hace días su melena rubia, convertida en un hatajo de pelos cortos y enmarañados, solo porque al parecer eso favorece su velocidad! Si no supiese de lo que es capaz, pensaría que está loca. Bueno, creo que precisamente por eso sé que lo está, pero también la hace irresistible. En cuanto a mí, el ser más corpulento y ancho de espaldas me hace menos efectivo al correr. Ella gusta de humillarme al respecto cuando puede.

Pronto fuimos conscientes de que, si queríamos acabar bien este día, tendríamos que confrontar a esos muchachos. No teníamos que cruzar ni un disparo para saber que, aún en nuestras lamentables condiciones, era una victoria segura. Sus armas podían atravesar la protección de nuestros trajes, pero no el escudo térmico-plásmico que activamos (y que ellos no poseían, porque claro, la Unión no iba a invertir en dotar a criajos de tan bajo rango de algo tan costoso). Y eso cuando conseguían acertar un disparo, ya que evidenciaban la típica puntería de un recién egresado que se lo hace encima en cuanto ve una amenaza real.

—Lo siento, chiquitines, pero ya me he cansado. —Tras decir esto, Marlene, sin dejar de moverse, giró su cuello y su brazo izquierdo en un grácil movimiento en dirección a los muchachos y apuntó con su láser que, como habréis adivinado, era robado, y además un modelo modificado capaz de atravesar las exiguas protecciones de esos reclutas.

La vi dudar un momento. Aunque podáis pensar lo contrario, no somos tan cabrones. Aunque si pensamos que sois pedazos de basura galáctica, no dudaremos en airear un poco vuestros cerebros con plasma. Pero esos muchachos no merecían acabar sus vidas y, ¿quién sabe? Quizá su orgullo los hiciese mejores oponentes en un futuro. Así que Marlene, en lugar de apuntar al pecho, le disparó a uno de ellos en las piernas.

—¡Menuda puntería de mierda, querida! — Le dije entre risas, mientras yo imité su gesto y disparé a otro de los muchachos en el mismo punto. — ¿Ves? ¡Es tan putrefacta que se ha vuelto infecciosa! ¡Me has hecho fallar a mí!

—Qué poca vergüenza tiene, capitán Percival. ¡Venga, menos cháchara y más correr, que siempre tengo que retrasarme para que su orondo trasero me siga el ritmo!

No tardamos en darnos cuenta de que el tercer perseguidor, presumiblemente asustado por el destino de sus compañeros, había dado media vuelta. Sin embargo, veíamos avanzar a lo lejos a otros que sin duda parecían un poquito más… experimentados. No queríamos más problemas, así que dimos la señal al Capricho de Ceres, que, sin desvelar su posición aún a los radares de Phillia, comenzó a aproximarse a la salida de la instalación, la cual Sonny ya había pirateado convenientemente para que no nos retrasase demasiado. Una vez fuera, solo tuvimos que extender el gancho de energía en dirección a la escotilla de emergencia de nuestra corbeta, caer dentro, poner la nave rumbo al hiperespacio y… ¡bingo, el sexto éxito semanal, aunque el más lamentable de todos ellos!

Mientras escribo esto, estoy escuchando a Marlene gritándole amargamente a Sonny. Probablemente el muchacho no haya encajado bien la facilidad del golpe, y ella esté tan hecha polvo que no tenga ganas de ser comprensiva. Supongo que venderemos estos compuestos en el asteroide Kasparov-56B (¡maldita cloaca infecta!), e invertiremos el dinero en celebrar nuestro aniversario de bodas de la forma que merecemos. Y, como podréis imaginar, no será agradable para el lugar que elijamos, ni para sus habitantes. ¿Pero acaso debería importarnos lo más mínimo?


Y eso es todo por el momento. Permaneced atentos a mis redes sociales (@JC_ADX y en FB Joaquín Castillo Escamilla) y a las de Helena (@every_avenue) para poder ver el futuro de esta colaboración que, personalmente, me resulta muy ilusionante gracias a su talento y su afán de superación.

Un saludo.

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Acerca de adx94

19. Estudiante de 2° de psicología en la UAL. Autor de la novela Memorias de un Oscuro Deseo y el blog Hobbie Street. Moderador de @MeriStation Ver todas las entradas de adx94

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