Análisis: New Pokemon Snap

Si algo ha tenido Pokemon a lo largo de su historia, ha sido sin duda spin-offs. Los monstruos de bolsillo han protagonizado desde juegos de pinball a cartas coleccionables, pasando por puzles, carreras, lucha, realidad aumentada… No obstante, entre todos ellos hay uno en particular que destacó en su momento por lo llamativo y diferente de su propuesta, en un tiempo donde el 3D estaba dando sus primeros pasos. Allá por 1999, salió en Nintendo 64 Pokemon Snap, una aventura que nos proponía, simplemente, visitar una serie de ecosistemas en un vehículo sobre raíles para fotografiar a las criaturas en su hábitat natural. Sin combates, sin grandes viajes, simplemente observar cómo se comportan los Pokemon. Si bien era un producto prácticamente experimental, reciclando modelados del primer Stadium japonés, con muy pocas criaturas y de escasa duración, supo ganarse el corazón de muchos fans.

Más de dos décadas han pasado desde entonces, y quizá cuando nadie lo esperaba (pues los spin-off de Pokemon muchas veces son cosa de una sola entrega), y con apenas un pequeño guiño puntual en un minijuego de la saga principal como antecedente, Nintendo ha traído un sucesor espiritual de aquel Snap. Su espíritu sigue siendo el mismo: una aventura sobre raíles de fotografiar Pokemon en ecosistemas vivos. Si ese concepto no te atrapó entonces, difícilmente lo hará ahora. Si lo hizo, aquí encontrarás lo mismo, pero aún mejor, amplificado en contenido, factura técnica, posibilidades y planteamientos que saben explotar casi siempre con acierto su limitada jugabilidad. No siempre lo consigue, presentando aristas en su diseño que habrían sido fácilmente subsanables, pero, en líneas generales, todo aquel que imaginó alguna vez como sería un Snap actualizado a los tiempos que corren, saldrá muy satisfecho.

Sigue leyendo «Análisis: New Pokemon Snap»

Artículo: Overwatch – 70 Horas después

articulo-overwatch

En líneas generales, nunca me he considerado lo que podría denominarse un “jugador de equipo”. Se podría incluso añadir que tampoco me ha seducido especialmente la vertiente más social y multijugador de los videojuegos. Mis experiencias en este mundillo y en otros ámbitos en cierta medida han condicionado mis gustos a la hora de jugar, y estos se han conducido fundamentalmente a experiencias que contasen con una amplia solidez en materia de historia, como pueden ser los videojuegos de rol y las novelas visuales, y otros que estuviesen caracterizados por una jugabilidad sencilla pero incombustible, como los plataformas y los musicales. No en vano, aquel que haya seguido mi historial escribiendo sobre videojuegos podrá comprobar que esos géneros ocupan la mayor parte de mi tiempo.

Sin embargo, eso no implica que el jugar junto (o contra) otros no haya ocupado parte de mi tiempo en estos años, si bien han sido pocas las experiencias que lograsen atraparme mucho tiempo en ese sentido. Dos son sin duda los grandes iconos que brillan en ese sentido: el mítico Counter Strike 1.6 y especialmente, el MMO por excelencia: World of Warcraft. La obra de Blizzard pudo ocupar perfectamente más de 2000 horas de mi vida entre tres personajes: un paladín healer, un mago de fuego y (una vez lanzada la expansión del Rey Lich) un caballero de la muerte de build sangre, todos ellos elfos de sangre de la Horda. Implicado en una guild de un tamaño considerable, tuve ahí los mejores (y casi los únicos) grandes momentos en grupo que me han dado los videojuegos, pasando por tanta tensión como satisfacción al ir superando los obstáculos y dándole la vuelta a situaciones imposibles.

Sigue leyendo «Artículo: Overwatch – 70 Horas después»

Artículo: Destiny, ¿el gran fracaso de Bungie?

Si hay un videojuego que ha levantado un auténtico polvorín en los últimos tiempos, es sin duda alguna Destiny, el cual parecía destinado a convertirse en —parafraseando a Apple cuando presenta un producto revolucionario— “The Next Big Thing”, el referente para todo aquel que viniese detrás, marcando la pauta de cómo se deberían hacer a partir de ese momento los FPS o las experiencias online. Centenares de premios y prometedores avances, así como ilusionantes versiones previas este verano mantenían el hype por las nubes.

Sin embargo, llegó el lanzamiento del juego, y con él, la decepción. Los primeros análisis —que vieron la luz después de salir el juego debido a que la prensa no poseía copias para ello, en una inteligente maniobra de Activision — revelaron que, si bien Destiny era un muy buen juego, estaba realmente alejado de ser una experiencia perfecta, con muchas inconsistencias e irregularidades en múltiples aspectos que derrumbaron toda la maquinaria montada a su alrededor. La gran revolución se quedaba en una buena idea mal ejecutada, un triunfo comercial, pero un relativo fracaso como videojuego. ¿O quizá ha sido mal entendido y juzgado de forma anticipada?

Sigue leyendo «Artículo: Destiny, ¿el gran fracaso de Bungie?»